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¡Fíjate en lo que dices!
Traducción de Zulma M. Corchado de
Gavalda
Tema: Que nuestras palabras sean agradables a Dios
Objetos: Una tubo de pasta dental
Escrituras: "El charlatán hiere con la lengua como una espada…" (Proverbios 12:18). "…el que es
sabio refrena su lengua" (Proverbios 10:19). "Sean, pues, aceptables ante ti mis palabas y mis
pensamientos, Oh Señor, roca mía y redentor mío" (Salmo 19:14) NVI.
Esta mañana tengo un tubo de pasta dental. Quiero que observen con mucho cuidado lo que voy a
hacer con él. (Apriete el tubo y saque toda la pasta dental dejándola caer en un plato). Bueno,
creo que he sacado toda la pasta dental del tubo. Ahora necesito que uno de ustedes me ayude con
la segunda parte. (Escoja a uno de los niños para que sea su ayudante). Muy bien, quiero que metas
toda la pasta dental dentro del tubo. ¿Lo puedes hacer? ¿No puedes? ¿Quiere decir que una vez que
sacas la pasta dental ya no la puedes regresar al tubo? Claro que no, verdad? ¡Qué pregunta más
tonta!
¿Sabían que lo mismo pasa con las palabras que decimos? ¿Alguna vez has dicho algo que haya
lastimado los sentimientos de la otra persona y te han dicho: "Mejor trágate tus palabras"? No
podemos tragarnos nuestras palabras, verdad? Una vez que se han dicho, ya están dichas y punto.
Al igual que no podemos meter la pasta de diente en el tubo después que la hemos sacado, no
podremos regresar las palabras a nuestra boca, ni tragárnoslas, después que haberlas dejado salir.
Es por eso que debemos tener muchísimo cuidado de las cosas que decimos. La Biblia dice: "…el que
es sabio refrena su lengua".
Hay una frase que dice así: "Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras
jamás me podrán lastimar". Se oye muy bonito pero sencillamente no es cierto. Las palabras pueden
hacer daño. La Biblia dice: "El charlatán hiere con la lengua como una espada…". Nuestras palabras
pueden cortar como corta un cuchillo. Pueden lastimar a otros. Todos sabemos que Dios oye cada
palabra que decimos y conoce cada pensamiento que tenemos en nuestra mente. Por eso es muy importante
que tengamos mucho cuidado de las cosas que pensamos y decimos.
La Biblia dice: "Sean, pues, aceptables ante ti mis palabas y mis pensamientos, Oh Señor, roca mía
y redentor mío". Una vez que hayamos dicho algo, no podemos echar atrás lo dicho. Entonces
asegúremonos de que muestras palabras sean agradables a Dios.
©2000 por Charles Kirkpatrick
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