Dios de la segunda oportunidad

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: El amor y perdón de Dios. Tercer domingo de Cuaresma – Año C
Objeto: Una bombilla
Escritura: “Señor, le contestó el viñador, déjela todavía por un año más, para que yo pueda cavar a su alrededor y echarle abono. Así tal vez en adelante dé fruto; si no, córtela" (Lucas 13:8-9 – NVI).

Las bombillas eléctricas son tan comunes hoy que ni siquiera pensamos en ella. Si estuviéramos cambiando una bombilla y, se cayera y rompiera, no nos preocuparíamos por ello. Secillamente buscariamos otra. No ha sido siempre así.

Cuando Thomas Edison estaba luchando por lograr una bombilla perfecta, le tomó a su equipo de trabajadores veinte y cuatro horas el lograr obtenerla. Cuando el equipo terminó su bombilla, Edison se la dio a un joven para que la llevara a la planta alta. El muchacho subió cuidadosamente las escaleras, temiendo que pudiera caérsele esa pieza tan increíble. Probablemente te imagines que pasó; el pobre muchacho dejó caer la bombilla. Le tomó al equipo otras veinte y cuatro horas para crear otra bombilla. Finalmente, cansados y listos para tomar un descanso, Edison estaba listo para que la bombilla se guardara en la planta alta. Le dió la bombilla al mismo joven que había dejado caer la anterior. ¡El Sr. Edison le dió una segunda oportunidad! Eso es un verdadero perdón, ¿no les parece? [1]

En nuestra lección bíblica de hoy, Jesús nos enseña acerca del perdón de Dios. Jesús nos cuenta acerca de un hombre que ha visto una higuera en su viña. Fue a la viña esperando encontrar higos en el árbol, pero no había ninguno. Le dijo al hombre que cuidaba de la viña: “Mira, ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado nada. ¡Córtala! ¿Para qué ha de ocupar terreno?”

“Señor, le contestó el viñador, déjela todavía por un año más, para que yo pueda cavar a su alrededor y echarle abono. Así tal vez en adelante dé fruto; si no, córtela."

En esta historia el dueño de la viña es Dios. El viñador, el que cuida la viña, es Jesús, y el árbol representa los hijos de Dios. Dios tiene toda la razón para esperar que sus hijos produzcan buen fruto. ¿Qué clase de fruto? Cosas como amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. En ocasiones noproducimos esa clase de fruto, pero tenemos a un Dios amoroso y perdonador. Al igual que el dueño de la viña le dió a la higuera una segunda oportunidad, Dios no da a segunda oportunidad también y es importante el que sepamos que no tenemos que hacerlo solos. El que cuida la viña ayudó a la higuera trabajando la tierra y añadiendo abono. Cuando permitimos que Jesús trabaje en nuestras vidas, él nos ayudará a producir la clase de fruto que Dios espera de nosotros.

¿No te alegras de que tengamos un Dios amoroso y perdonador que nos da una segunda oportunidad?

Amado Padre, estamos agradecidos de que aunque no siempre producimos la clase de fruta que deseas, Tú nos das una segunda oportunidad. Ayúdanos a permitirle a Jesús el que trabaje en nuestras vidas para que produzcamos la clase de fruto que esperas de nosotros. Amén.

[1] James Newton, Uncommon Friends: Life with Thomas Edison, Henry Ford, Harvey Firestone, Alexis Carrel and Charles Lindbergh, 1989, p.22.

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