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TEMA: La oveja conoce la voz del pastor.
OBJETO: Un fotografía de un perro.
ESCRITURA: “El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las
ovejas y las saca del redil. Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas,
y las ovejas le siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás le siguen: más bien,
huyen de él porque no reconocen voces extrañas” (Juan 10:3-5 – NVI).
¿Cuántos de ustedes tienen un perro? Yo no tengo un perro ahora pero antes sí. Mi perro se
llamaba Mac y era un collie. Esta es una foto de mi perro Mac. Cuando no estábamos en casa
Mac se quedabe en el patio, pero cuando llegábamos, yo abría la puerta de atrás y lo llamaba.
Cuando escuchaba su nombre él venía corriendo. ¿Sabes que hubiera ocurrido si tú abrías la
puerta y lo llamabas? ¡Nada! Mac no hubiera venido porque no te conocía y no reconocía tu voz.
A veces yo abría el portón de atrás y llamaba a Mac para sacarlo a pasear. Si un extraño hubiese
abierto el portón y lo hubiese llamado, ¿crees que Mac hubiese ido a donde el extraño? ¡De
ninguna manera! Un perro conoce la voz de su amo y sólo hará lo que él le diga.
¿Sabías que lo mismo pasa con las ovejas? Jesús dijo que las ovejas conocen la voz del pastor y
que le siguen. Además dijo que él es el Pastor y nosotros las ovejas. Si Jesús es nuestro amo,
reconoceremos su voz y haremos lo que él desea que hagamos. A veces otras personas tratarán de
convencernos de que hagamos algo que no debemos, Si Jesús es nuestro dueño, no prestaremos atención
a sus voces. En ocaciones Satanás tratará de que hagamos lo que no debemos. Si Jesús es nuestro
Maestro, no escucharemos la voz de Satanás. El pastor siempre desea lo mejor para sus ovejas.
Las lleva a los pastos verdes donde encontrarán suficiente comida. Las guía a aguas para que
tengan suficiente para beber. Las dirige a un lugar donde puedan estar seguras durante las
tormentas. Jesús desea lo mejor para nosotros. Él dijo que vino para que podamos tener vida y
en abundancia. Así la tendremos si estamos atentos a su voz y le seguimos.
Jesús, tú eres el Buen Pastor y nosotros somos tus ovejas. Ayúdanos a escuchar tu voz y a seguirte.
Amén.

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