La parábola de la semilla de mostaza

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Grandes cosas provienen de pequeños comienzos - Propio 6 (11)
Objeto: Semillas de mostaza (las puedes conseguir en el mercado) y semillas de una manzana.
Escritura: "Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. (Marcos 4:30-32 NVI).

¿Has visto alguna vez una semilla de mostaza? Mira. ¿Ves lo pequeñas que son estas semillas? Son las semillas más pequeñas que he visto. Una semilla de mostaza es tan pequeña que si estuvieras una en tu mano y se te cayera al piso, puede ser que no la puedas encontrar. A pesar de que la semilla de mostaza es una de las semillas más pequeñas, cuando es sembrada en la tierra, se convierte en una planta tan grande que los pájaros pueden hacer sus nidos y pararse en sus ramas. ¡He leído que estas semillitas pueden producir una planta de diez pies o más de alto!

Jesús contó una parábola comparando la semilla de mostaza al reino de Dios. Jesús dijo: "¿Cómo puedo describir el reino de Dios? ¿Qué historia debo usar para ilustrarlo? Es como una semilla de mostaza plantada en la tierra. Es la más pequeña de todas las semilla, pero se convierte en la planta más grande del jardín; desarrolla ramas largas, y los pájaros pueden hacer nidos en su sombra".

¿Cuán bien describe esa ilustración al reino de Dios? Bueno, cuando Jesús comenzó su ministerio terrenal, él no tenía seguidores. La Biblia nos dice que Jesús estaba caminando por la orilla del mar de Galilea cuando vio a dos pescadores, Pedro y su hermano Andrés, tirando sus redes. "Vengan, síganme", les dijo Jesús. Inmediatamente siguieron a Jesús. Al continuar su camino, vieron a otros dos hermanos, Santiago y Juan, remendando sus redes. Jesús les llamó e inmediatamente dejaron sus redes y le siguieron. Uno a uno, Jesús llamó a sus discípulos hasta que tuvo doce. Fue un comienzo pequeño, ¿no es así? Jesús envió a los doce y ellos trajeron a otros a Jesús y el reino de Dios creció. De un comienzo pequeño, el reino de Dios ha crecido y crecido hasta que se ha esparcido por toda la tierra.

Para entender mejor lo que esta historia nos enseña, cogí una manzana, la abrí y saqué las semilla. Mi manzana tenía cinco semillas. Imagínate que sembramos estas semillas y que cada una crece hasta llegar a ser un árbol de manzana. ¿Cuántas manzanas crees que cada árbol puede producir? ¿Cincuenta? ¿Cien? ¿Doscientos? Leí que un árbol de manzana puede producir de 150 a 300 manzanas por año y que puede producir manzanas por cerca de 50 años. ¡Ponte a pensar en cuántas manzanas serían esas! No es difícil imaginarnos por qué tenemos suficientes manzanas para alimentar el mundo entero, ¿no es cierto?

Jesús comenzó a desarrollar el reino de Dios con sólo un puñado de discípulos. Cada seguidor de Jesús es una parte del reino y eso significa que tú y yo somos una parte del reino de Dios. Cada vez que le hablamos a otra persona sobre de Jesús, estamos ayudando a que el reino crezca. ¿No es maravilloso saber que tenemos una parte en el crecimiento del reino de Dios?

Oremos. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

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