Ver es creer  

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavalda

TEMA: Nosotros, como Tomás, a veces tenemos que ver para creer 

OBJETO: Una tira Möbius con una línea dibujada en el centro. Lea acerca de la tira Möbius y cómo hacer una en la página de Bellevue Community College cuyo enlace se encuentra al final de este sermón.

ESCRITURA: “Porque me has visto, has creído, le dijo Jesús; dichosos los que no han visto y sin embargo creen” (Juan 20:29 - NVI).

¿Te es fácil creer algo que alguien dice, a pesar deque lo que te están diciendo parece imposible? Por ejemplo, supón que te digo: “Voy a cortar esta tira de papel por la mitad, pero después de cortarla seguirá en una pieza”. ¿Será fácil para tí creerlo? No tiene sentido, ¿verdad? Si corto este papel por la mitad, debía tener dos pedazos, ¿no es cierto? Bueno, tratémoslo y veamos lo que ocurre. (Corte la tira Möbius por la línea central que usted ha dibujado en ella).

¡Miren esto! Corté el papel por la mitad pero en vez de tener dos pedazos, ahora tengo un pedazo más largo. Ahora que lo han visto, ¿creen lo que les dije? A veces tenemos que ver algo para creerlo, ¿no es así?

En la tarde del primer domingo después que Jesús había sido crucificado, sus discípulos estuvieron juntos en un salón cerrado con llave. Tenían miedo de que aquellos que habían crucificado a Jesús desearan matarles a ellos también. De pronto Jesús apareció en medio de ellos a pesar de que el salón estaba cerrado. Era difícil creerlo, pero ellos le vieron y Jesús les enseñó las heridas de sus manos y de su costado, así que sabían que era él.

Uno de sus discípulos, que se llamaba Tomás, no estaba con los otros cuando Jesús se les apareció. Cuando ellos le contaron que habían visto a Jesús, él no les creyó. Él había visto cómo Jesús había sido crucificado y sepultado, ¿cómo podría estar vivo? Tomás dijo: “Mientras no vea yo las marcas de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré”.

Una semana más tarde, los discípulos estaban encerrados nuevamente y en esta ocasión Tomás estaba con ellos. Jesús apareció nuevamente en medio de ellos. Jesús le dijo a Tomás: “Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no dudes, sino cree”.

Tomás se arrodilló y le dijo: “¡Señor mío y Dios mío!”

Jesús le contestó: “Porque me has visto, has creído, dichosos los que no han visto y sin embargo creen”.

Tú y yo nunca hemos visto a Jesús con nuestros propios ojos. La pregunta es si seremos de los que dudan o uno de aquellos de los cuales Jesús dijo que serían dichosos porque creyeron a pesar de no haber visto.

Querido Padre, ayúdanos a creer en nuestros corazones aquellas verdades que encontramos en tu Santa Palabra aún cuando no las hayamos visto con nuestros ojos. Amén.

Dear Father, help us to believe in our heart those truths we find in your Holy Word, even though we have not seen them with our eyes. Amen.

Fuente: Este sermón está basado en uno de Richard J. Fairchild
Sermon and Sermon - Lectionary Resources
http://www.spirit-net.ca/sermon.html
Usado con permiso.


Página de colorear - "Tomás y Jesús"

Enlace a las instrucciones de la tira Möbius: - clic aqui