Fe asombrosa

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Jesús se asombra con la fe de un centurión romano. Propio 4(9), Año C
Objetos: No es necesario, pero podrían usarse algunos objetos de los mencionados
Escritura: “Al oírlo, Jesús quedó asombrado. Se dirigió a la multitud que lo seguía y dijo: ‘Les digo, ¡no he visto una fe como esta en todo Israel!’” (Lucas 7:9 – NTV).

En muchas ocasiones he visto algo que me hace decir: “¡Eso es asombroso!” De hecho, raramente pasa un día en que no vea algo que me asombre. Por ejemplo: ¡me asombra que un avión cargando 400 personas pueda volar!; ¡me asombra que pueda hacerle una pregunta a mi teléfono inteligente y que reciba una contestación!; ¡me asombra que pueda darle a un interruptor de la luz y se prenda o se apague la luz!; ¡me asombra que algunas personas puedan comer insectos! ¿Qué cosas te asombran a ti? (Dé tiempo para que contesten.)

Muchos de nosotros nos asombramos fácilmente. ¿Crees que Jesús se sintió asombrado alguna vez? Después de todo, Jesús vino a la tierra como el Hijo de Dios. No creería que algo pudiera asombrarlo. La lectura bíblica de hoy nos cuenta la historia de un hombre que sinceramente asombró a Jesús. Y he aquí algo que nos asombra de esta historia - ¡la Biblia nos nos dice como se llamaba ese hombre! Solo nos dice que es un oficial del ejército romano. ¡Veamos esta historia asombrosa!

Un día, mientras Jesús entraba en el pueblo de Capernaúm, se encontró con un pequeño grupo de líderes judíos que tenían una petición que hacerle. Allí . en Capernaún, se encontraba un centurión romano que tenía un sirviente que estaba tan enfermo que estaba cerca de la muerte. El centurión había escuchado de Jesús y vino a pedirle a estos ancianos que fueran a Jesús en nombre suyo para ver si Jesús estaría dispuesto a sanar a su sirviente. Los hombres vinieron a Jesús y le suplicaron que sanara al sirviente del centurión. “Si alguien merece tu ayuda, es él; pues ama al pueblo judío y hasta construyó una sinagoga para nosotros.” Así que Jesús fue con ellos.

Antes de que Jesús llegara a la casa del centurión, el oficial envió a algunos amigos a decirle “Mastro, no te molestes a venir a mi casa, porque no soy digno de tanto honor. Tan solo pronuncia la palabra desde donde estás y mi siervo se sanará”.

Cuando Jesús escuchó esto, se asombró. Se dirigió a la multitud de personas que le estaban siguiendo y dijo: “¡no he visto fe como esta en todo Israel!” Cuando los amigos del oficial regresaron a la casa del centurión, encontraron al esclavo completamente sano.

“Les digo, ¡no he visto una fe como esta en todo Israel!” (Lucas 7:9 – NTV). Sí, creo que Jesús se asombró de la fe del oficial romano. ¿No sería maravilloso si tú y yo tuviéramos una fe que pudiera asombrar a Jesús?

Padre celestial, danos una fe tan profunda como la del centurión romano, una fe asombrosa. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Actividades grupales interactivas
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