¿Quién le teme al lobo feroz?

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Jesús es el buen Pastor. Cuarto Domingo de Pascua
Objeto: Un libro de cualquiera de las historia acerca del “lobo feroz”. Sugerencia: mientras cuente la historia, puede decir las líneas del lobo y pedirle a los niños de digan la de los cerditos: “No me vas a engañar; no te voy a dejar entrar”.
Escritura: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11 – NVI).
¿Conoces el cuento de “Los tres cerditos”? Me encanta esa historia. El cuento comienza con la mamá cerdita enviando a sus tres hijitos al mundo para que hagan su fortuna. El primer cerdito se construye una casa de paja, el segundo una de madera y el tercero una casa de ladrillo.

El lobo feroz se acerca a la casa del primer cerdito y tocando a la puerta le dice: “Cerdito, cerdito, déjame entrar”.

El cerdito le dice: “No me vas a engañar; no te voy a dejar entrar”.

“Entonces soplaré y soplaré y la casa derrumbaré”, le contesta el lobo.

La casita de paja del primer cerdito no era muy fuerte, así que el lobo fácilmente la derrumbó y el cerdito tuvo que correr a la casa del segundo cerdito.

El lobo lo siguió y al llegar tocó a la puerta de la casa del segundo cerdito y dijo: “Cerdito, cerdito, déjame entrar”.

El segundo cerdito le dice: “No me vas a engañar; no te voy a dejar entrar”.

“Entonces soplaré y soplaré y la casa derrumbaré”, le contesta el lobo.

La casita de madera del segundo cerdito no era muy fuerte, así que el lobo la derrumbó y los cerditos tuvieron que correr a la casa de su hermano, el tercer cerdito.

El lobo los siguió y al llegar tocó a la puerta de la casa del tercer cerdito y dijo: “Cerdito, cerdito, déjame entrar”.

El tercer cerdito le dice: “No me vas a engañar; no te voy a dejar entrar”.

“Entonces soplaré y soplaré y la casa derrumbaré”, le contesta el lobo.

¡Por más que trató el lobo no pudo tumbar la casa de ladrillo! El lobo decidió bajar por la chimenea, pero los tres cerditos tenían hirviendo una olla llena de agua. “¡Aaaaayyyyy! , gritó el lobo.

Habiéndole ganado al lobo feroz, los tres cerditos comenzaron a cantar:

¿Quién le teme al lobo feroz,
al lobo feroz, al lobo feroz?
¿Quién le teme al lobo feroz?
La, la, la, la, la.

Ha habido muchas historias de lobos feroces. Probablemente hayas escuchado el de “Caperucita Roja”, “Pedro y el lobo” y “El niño que gritó lobo”, pero ¿sabías que Jesús contó una vez una historia acerca de un lobo feroz? En la historia que Jesús contó, hay un pastor bueno, ese es Jesús; un asalariado (una persona a la que se le paga para que cuide las ovejas); un rebaño de ovejas, esos somos nosotros; y el lobo feroz, ese es Satanás. Esta es la historia del “Buen Pastor”.

“Yo soy el buen pastor”, dijo Jesús. El buen pastor su vida da por sus ovejas. El asalariado, cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye, porque las ovejas no le pertenecen y no le importan. Cuando el asalariado huye entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa.

“Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen, así como el Padre me conoce y yo lo conozco a él. Yo doy mi vida por las ovejas”.

Jesús es el buen pastor y nosotros somos sus ovejas. Él conoce a sus ovejas y las ama. Él las protejerá cuando Satanás trate de hacerles daño. Cuando ponemos nuestra confianza en el buen pastor, podemos decir: “¿Quién le teme al lobo feroz?”

Padre celestial, te damos gracias por enviar a tu Hijo para ser nuestro Buen Pastor. Él dio su vida por nosotros. Ayúdanos a seguirle y confiar que él nos protege del maligno. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

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