El pedazo más grande del pastel

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Jesús nos advierte acerca del egoísmo y la avaricia. Propio 13 (18) Año C
Objetos: Dos pedazos de pastel, uno grande y uno pequeño.
Escritura: “¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes” (Lucas 12:15 – NVI).

¡Hmm, hmm! Miren lo que tengo. Dos pedazos de pastel. Si les dejara escoger uno de los dos pedazos para comerselo, ¿cuál escogerían? Creo que probablemente escogerían el pedazo grande, ¿no es así? Eso me recuerda una historia sobre un hermano y una hermana llamados Yésica y Guille.

Un día Yésica y Guille llegaron de la escuela y deseaban comer una merienda. Su mamá había horneado un pastel durante la semana y había suficiente pastel para que cada uno de ellos pudiera tener un pedazo. “Comamos un pedazo de pastel”, sugirió Guille. “Traeré el pastel mientras buscas un vaso de leche para cada uno”. Cuando Guille cortó el pastel lo hizo de esta forma: un pedazo más grande que otro. Yésica echó leche en los vasos y se sentó a la mesa. Guille trajo el pastel y puso el pedazo más pequeño frente a Yésica y tomó el más grande para él.

“¡Mira lo que has hecho!” gritó Yésica. “Me diste el pedazo más pequeño y tomaste el grande para tí”.

“Bueno, ¿y cómo lo hubieras hecho tú?”, preguntó Guille.

“Si hubiese estado sirviendo”, dijo Yésica, “te hubiese dado el pedazo más grande y me hubiese quedado con el más pequeño”.

“Bien, ¿de qué te quejas? ¡Eso fué exactamente lo que hice!” Guille y Yésica comenzaron a reírse y a comerse su pastel.

Puede ser que nos dé gracia esta historia, pero la avaricia y el egoísmo son un asunto muy serio. Cada día vemos personas que no sólo desean el pedazo más grande del pastel para sí, sino que desean el pastel completo. Jesús contó una historia de un hombre que era así.

El hombre en la historia de Jesús era muy rico. Tenía una finca grande y fértil que producía buenas cosechas. “¿Qué debo hacer?”, se preguntaba. “He tenido una cosecha tan grande que no tengo espacio en mis graneros para guardarla toda”.

¿Qué creen que hizo el hombre? Él pudo haber compartido de lo que tenía con los que no tenían lo suficiente. ¿Crees que eso es lo que hizo el hombre? No, en lugar de eso dijo: “Sé lo que voy a hacer. Derrumbaré mis graneros y construiré otros más grandes. Entonces me diré: ‘Tienes suficiente de todo. Disfrútalo. Come, bebe y goza’”.

Dios le dijo a este hombre richo: “¡Tonto! Morirás esta noche. Entonces, ¿quién heredará todo esto?”

Dios es bueno y nos ha dado la gran mayoría de las cosas que necesitamos. La pregunta es, ¿qué haremos con lo que Dios nos ha dado? ¿Lo compartiremos con otros que no tienen tanto como nosotros, o nos lo quedaremos nosotros? Recuerda la advertencia que dió Jesús a los que le escucharon. “¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia”.

Padre, a la gran mayoría de nosotros nos has bendecido con más de lo que necesitamos. Ayúdanos a ser generosos y a compartir con aquellos que no tengan tanto. Amén.

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