Nacido para ser Rey

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: El Reino de Dios (Propio 29/Ordinario 34, Año B)
Objetos: Una corona
Escritura: “¡Así que eres rey!” le dijo Pilato. “Eres tú quien dice que soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz” - Juan 18:37 (NVI).

¿Qué deseas ser cuando seas grande? ¿Maestro, policía, abogado, doctor o enfermero? Hay tantos trabajos para escoger. ¿Cómo decidiremos? Algunos piensan en escoger un trabajo que les pueda dejar mucho dinero; otros pueden decidir ser maestros porque aman a los niños. Tal vez otros deseen ser doctores o enfermeros porque desean ayudar a las personas enfermas a sanarse. Pudiera ser que otros escogieran ser lo mismo que sus padres. Frecuentemente la persona comienza en un trabajo y luego decide que no es el apropiado para él o ella y cambian de trabajo. Cuando somos niños, podemos decir: “Yo quiero ser esto o lo otro cuando sea grande”. Pero no siempre resulta de esa manera.

¿Crees que Jesús pensó alguna vez en qué sería cuando fuera grande? Él pudo haber sido carpintero. Su padre terrenal, José, era un carpintero, y cuando Jesús era un jovencito, trabajó con su papá en su carpintería. Quizás Jesús pudo haber escogido ser doctor. Verdaderamente él tenía el don de sanar a las personas. Pudo haber sido un vinicultor (una persona que hace vino). Él cambió agua en vino en una boda y los invitados dijeron que era el mejor vino que habían probado. De seguro que pudo haber tenido una pescadería. En una ocasión él le dijo a algunos pescadores dónde tirar sus redes y cogieron tantos peces que sus redes no podían aguantarlos.

Todas esas hubieran sido buenas alternativas para Jesús, pero no había nacido para ser ninguna de ellas. Hay algo que te dará un “la”. (Enseñe la corona). ¿Quién usaría una corona? ¡Correcto! Un rey. Ahora, una persona no se levanta un día y dice “Sé lo que quiero ser...deseo ser un rey”. No, la persona tiene haber nacido para ser rey.

Durante los últimos días de su vida en la tierra, Jesús fue arrestado y enjuiciado. Pilato le preguntó:¿Eres tú el rey de los judíos?”

“¿Es esa tu idea u otros te han hablado de mí?” le preguntó Jesús.

“Fue tu gente que te entregó. ¿Qué has hecho?” le respondió Pilato.

Mi reino no es de este mundo. Si así fuera, mis sirvientes pelearían para defenderme. Mi reino es de otro lugar”.

“Así que eres un rey,” dijo Pilato.

Jesús le contestó: “Estás en lo correcto al decir que soy un rey. De hecho, para esto nací y para esto vine al mundo”.

Él nació para ser Rey, pero no de la clase de rey que usa una corona y rige sobre un reino terrenal. Su reino está en el cielo donde él reina ahora y por siempre.

Padre celestial, ofrecemos alabanzas a Jesús, nuestro Rey. Escogemos el seguirle diariamente. Vemos esperanzados el día en que viviremos con Él en el cielo donde reina como Rey de Reyes y Señor de Señores. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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