¿Puedes creerlo?

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Ha resucitado – créelo. 2do domingo de Pascua – Año C.
Objeto: Un vaso pequeño de agua, una presilla (paper clip) y un pedazo de papel toalla.
Escritura: “Porque me has visto, has creído, le dijo Jesús; dichosos los que no han visto y sin embargo creen” (Juan 20:29 – NVI).

Cuando alguien te dice algo que parece imposible de hacer, ¿te es difícil creerlo? Por ejemplo, supón que alguien te dice: “Esta precilla puede flotar en este vaso de agua.” Eso no hace sentido, ¿no es así? La experiencia nos dice que si ponemos esta presilla en el agua, se hundirá. Así que si te digo que la presilla flotará, encotrarías eso difícil de creer, ¿no?

Bueno, veamos si esta presilla flota o no. (Ponga un cuadrito de papel toalla en la superficie del agua y, con mucho cuidado, ponga la presilla sobre el pedazo de papel toalla. Cuando el papel toalla se satura, se hundirá, pero a presilla se quedará flotando en la superficie del agua.) ¡Esto es increíble! ¡La presilla está flotando! No lo creería si no lo hubiera visto con mis dos propios ojos.

No es rara oír a personas decir: “Tengo que verlo para creerlo,” ¿cierto? De esto se trata nuestra historia bíblica de hoy.

En la tarde del primer domingo después de Jesús ser crucificado, sus discípulos estaban juntos en un cuarto cerrado. Ellos estaban temerosos de que aquellos que habían crucificado a Jesús desearan llevarles a su muerte también. De pronto Jesús se apareció a los discípulos allí en el cuarto cerrado. Era difícil para los discípulos creelo, pero lo vieron y Jesús les enseñó las heridas de sus manos y su costado, así que sabían que era Él.

Uno de los discípulos, cuyo nombre era Tomás, no estaba con los otros cuando Jesús se les apareció. Cuando le dijeron a Tomás que ellos habían visto a Jesús, él no les creyó. Él había visto a Cristo crucificado y enterrado, ¿cómo podía estar vivo? Tomás djo: “Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo, no lo creeré.”

Una semana más tarde estaban los discípulos de nuevo en la casa, y Tomás estaba con ellos. Nuevamente Jesús se les apareció y, poniéndose en medio de sus discípulos le dijo a Tomás: “Pon tu dedo aquí; mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Deja de dudar y cree.”

Tomás se arrodilló y le dijo a Jesús: “¡Señor mío y Dios mío!”

Jesús le dijo: “Porque me has visto, has creído; dichosos los que no han visto y sin embargo han creído.”

Tú y yo nunca hemos visto a Jesús con nuestros propios ojos. La pregunta es, ¿seremos uno de los que dudan o seremos uno de los que Jesús dijo que eran bendecidos porque creen, aunque no lo hayan visto?

Amado Padre, ayúdanos a creer en nuestros corazones aquellas verdades que encontramos en tu Santa Palabra, aún cuando no las hayamos visto con nuestros ojos. Amén.

Página para colorear
Crucigrama
Laberinto
Sopa de letras
Canción: "Cristo es el Señor"
Musica (mp3): "Cristo es el Señor"

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