¿Limpio o impuro?

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Nuestra relación hacia Dios es una cuestión del corazón - Propio 17 (22) 14er Domingo después de Pentecostés Año B
Objetos: Guantes desechables, toallitas sanitarias y una botella de líquido desinfectante de manos
Escritura: “Así que los fariseos y los maestros de la ley le preguntaron a Jesús: ‘¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los ancianos, en vez de comer con manos impuras?’” Marcos 7:5 (NVI)

Un día, hace poco, fui a un lugar donde hacen emparedados para almorzar. Mientras observaba al joven detrás del mostrador hacer mi emparedado, noté que estaba utilizando guantes desechables como estos. (Enséñeselos a los niños). Pensé: “Eso está bien. Me alegro que no esté haciendo mi emparedado usando sus manos sucias”. Mientras observaba, el joven tocaba todo detrás del mostrador usando los mismos guantes. Después de un rato, me pregunté: “Estarán esos guantes más limpios de lo que sus estarán manos?”

Las personas hoy en día están muy preocupadas de tener manos limpias. Como en ocasiones el jabón y el agua no están disponibles, muchas personas cargan un paquete de toallas húmedas desechables o una botella con líquido desinfectante para asegurarse que sus manos estén limpias. Eso es una buena idea. Después de todo, como decía mi mama, “La limpieza es parecida a la santidad.” ¿O será?

Un día, un grupo de fariseos vinieron a “Jesús. “Hemos notado que algunos de tus discípulos están comiendo sin lavarse las manos, le dijeron a Jesús. “¿Por qué no siguen nuestra tradición de lavarse las manos antes de comer?”

“¡Hipócritas!”, les dijo Jesús. “Isaías debió están hablando de ustedes cuando dijo: ‘Estas personas me honran con sus labios, pero su corazón está lejos de mí’”.

Entonces Jesús llamó a las personas a acercarse alrededor de él a escuchar lo que tenía que decir. “Todos ustedes escuchen. No es lo que entra en su cuerpo lo que les hace impuros, son las malas palabras que salen de sus bocas. De sus corazones vienen los pensamientos malos, la codicia (desear cosas), el engaño y la envidia (desear lo que otro posee). Esto es lo que los hace impuros.”

Las personas en el tiempo de Jesús estaban más preocupadas por mantener sus manos limpias que de tener un corazón limpio. ¿Somos diferentes? Usamos guantes y toallas desechables o el líquido desinfectante, pero, ¿cuidamos nuestros corazones de pensamientos malos? ¿Qué clase de libros leemos? ¿Qué tipo de programas de televisión y películas observamos? ¿Qué lenguaje utilizamos?

Manos limpias o corazón limpio, ¿cuál es el más importante?

Padre celestial, perdónanos por nuestros pensamientos impuros. Crea en nosotros un corazón limpio para honrarte. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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