Limpiando la casa

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Jesús limpia el templo (3er Domingo de Cuaresma, Año B).
Objetos: Algunos materiales de limpieza: escoba, mapo (trapo), esponjas, paño para limpiar, etc
Escritura: “Y en el templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, e instalados en sus mesas a los que cambiaban dinero. Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del templo, juntamente con sus ovejas y sus bueyes; regó por el suelo las monedas de los que cambiaban dinero y derribó sus mesas. A los que vendían las palomas les dijo:’¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?’ “ (Juan 2:14-16 – NVI).

Mapos, escobas, esponjas, paño para limpiar… ¿para qué usamos estas cosas? Las usamos cuando limpiamos la casa, ¿no es así? ¿Has ayudado a tu mamá alguna vez con la limpieza de la casa? No sé acerca de tu mamá, pero en muchas ocasiones mi mamá pensó que nuestra casa necesitaba una limpieza cuando a mí todavía me parecía bien. Bueno, ¿cómo sabes que ha llegado el momento de limpiar la casa? Aquí hay algunos signos que definitivamente les dan idea a uno de que es hora de limpiar la casa.

Es tiempo de limpiar la casa cuando tus pies se pegan al piso cuando caminas por la cocina.

Es hora de limpiar la casa cuando tu mamá no puede encontrarte cuando viene a tu cuarto a levantarte en la mañana.

Es tiempo de limpiar la casa cuando los chicos del vecindario usan sus dedos para escribir “lávame” en el polvo de tus ventanas.

Es tiempo de limpiar la casa cuando hay más platos en el fregadero que en los gabinetes.

Es tiempo de limpiar la casa cuando tienes suficientes hilitos, pelusa y polvo debajo de tu cama como para hacerle una camita a los conejitos.

Bueno, creo que ya tienes una idea de lo que quiero decir. Sé que tu casa nunca está TAN sucia como lo que hemos dicho, pero la verdad es que todos necesitamos limpiar la casa en ocasiones.

Hoy vamos a aprender acerca de una ocasión en la cual Jesús hizo una limpieza de casa. Se estaba llevando a cabo la celebración anual de la Pascua, así que Jesús había viajado hasta Jerusalén. Cuando llegó a Jerusalén, Jesús fue al templo. No podía creer lo que veía. Allí, en el área del templo, veía personas que estaban vendiendo ganado, ovejas y palomas para ser usadas como sacrificios en el templo. Allí habían también mesas para que las personas pudieran cambiar dinero para pagar los impuestos del templo. Parecía más un pulguero (mercado) que una casa de adoración.

A Jesús no le gustó lo que vió. Le dio tanto coraje que cogió una soga, hizo un látigo y sacó al ganado, las ovejas y a las personas que estaban vendiéndolos fuera del templo. Luego, fue donde los que estaban cambiando el dinero y les viró sus mesas, esparciéndose las monedas por todo el piso del templo. A los que estaban vendiendo las palomas les dijo: “¡Sálganse de aquí! ¿Cómo se atreven convertir la casa de mi Padre en un mercado?” ¡Yo diría que Jesús hizo una buena y muy seria limpieza de casa ese día en el templo!

Mientras pensamos acerca de la limpieza hecha por Jesús en el templo, debemos también recordar que hay otras limpiezas que necesitan ser hechas. La Biblia nos dice que somos el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en nosotros (1 Corintios 3:16). La época de la Cuaresma es un buen momento para nosotros mirarnos por dentro y ver si hay algo que debe ser limpiado. ¿Hay algunas areas de tu vida en las cuales necesitas hacer una limpieza? ¡Yo sé que en la mía hay!

Padre, ayúdanos a recordar que somos tu templo y que tu Espíritu vive en nosotros. Ayúdanos a vivir vidas limpias y dedicadas a tu servicio. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Actividades grupales interactivas
Página para colorear
Crucigrama
Palabras secretas
Revoltillo de palabras
Sopa de letras
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