Ven a mí

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Dios nos ayuda cuando nuestra carga es pesada. Propio 9 (14) Año A

Objeto: Un banco de pesas y unas pesas. De ser posible, tenga a un(a) joven que alce las pesas mientras usted actúa como su ayudante.

Escritura: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana" (Mateo 11:28-30 – NVI).

¿Estás en buena forma? ¿Eres fuerte? ¿Te ejercitas regularmente? He decidido que necesito ponerme en forma, así que la semana pasada fui al gimnacio a ejercitarme. Habían muchas otras personas ejercitándose. Algunas estaban corriendo la bicicleta y otros estaban alzando pesas. Mientras observaba a los alzadores de pesas, note que algunos de ellos estaban trabajando en parejas. Uno de ellos se acostaba en el banco de levantar pesas y el otro estaba parado cerca de la cabeza del que levantaba las pesas. La persona que estaba parada cerca de la cabeza del otro se conoce como un ayudante.

El ayudante se sitúa cerca de la cabeza del que levanta las pesas por si acaso éste tiene problemas y necesita ayuda. En algunas ocasiones el ayudante no hace nada. Sólo con saber que el ayudante está ahí, el levantador de pesas siente la confianza suficiente para levantar las pesas.

En otras ocasiones, el ayudante le da ánimo al levantador de pesas diciendo: "¡Vamos, tú puedes lograrlo! ¡Empuja! ¡Álzalas!" Esas palabras de aliento son exactamente lo que el levantador de pesas necesita para sentir la fuerza necesaria para alzar las pesas.

Según se sigue añadiendo más peso en la barra, ésta va pesando más y el levantador de pesas se cansa. Cuando el peso que hay en la barra es más de lo que el levantador puede levantar, el ayudante le ayuda a levantar las pesas.

Mientras observaba a estos levantadores de pesa, se me ocurrió que era una buena ilustración de cómo nuestro Padre celestial nos ayuda a que podamos cargar las situaciones a las cuales nos enfrntamos diariamente. Hay algunos días en los que en que todo nos sale bien. Puede ser que tengamos algunos obstáculos en el camino, pero sólo sabiendo que Dios está con nosotros nos da la confianza que necesitamos para sobreponernos a esos obstáculos.

Hay algunos días que son más difíciles y quizás necesitemos más estímulo. Encontramos ese estímulo en la Palabra de Dios. "No temas, que yo estoy contigo" (Gen.26:24), "El Señor es mi fuerza" (Salmo 28:7), "Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias" (Salmo 34:6). Estas palabras de estímulo es lo que necesitamos para enfrentanos a los tiempos dífíciles que podamos encontrar en nuestro camino.

¿Has tenido un día en que la carga es más de la que puedes llevar? Desde luego que sí. Todos hemos tenido días como esos, ¿no es así? Es bueno saber que cuando las cosas se ponen tan fuertes que pensamos que ya no podemos seguir adelante, ¡Dios está ahí! Escucha las palabras que Jesús dijo: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana". En esos días difíciles, Jesús viene y levanta nuestra carga. Con él nuestra carga es más liviana.

Padre, algunas veces la vida es difícil. Te agradecemos que siempre estás ahí para ayudarnos, para darnos fuerza, para estimularnos y para aliviar nuestra carga. Amén.

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