El Consolador

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: El Espíritu Santo es nuestro consolador (Sexto domingo de Pascua)
Objeto: Un osito de peluche o una frisita usada como objeto de seguridad por los niños
Escritura: Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre. Juan 14:16 (NVI)

Esta mañana traje mi osito de peluche. Muchos niños tienen un osito de peluche u otro juguete que les gusta mantener cerca cuando sienten temor, o están enfermos o se sienten molestos. Algunas personas pueden tener una frazada favorita que consideran su frazada de seguridad con la que les gusta arroparse cuando necesitan sentir alguien que les consuele. ¿Has tenido algún juguete favorito que abrazar o una frazada de seguridad? ¿Te han hecho sentir mejor cuando has sentido miedo o cuando has estado enfermo?

Algunos pueden sentirse abochornados de admitir que tienen o han tenido una frazada de seguridad. Bueno, no hay porqué sentirse así. ¿Sabes que hay estudios que indican que más de la mitad de todos los niños tienen un osito, o una frazada o algún otro objeto que le ayude a sentirse mejor cuando están enfermos, con miedo o molestos? Aún estudios científicos han probado lo que los niños han sabido por mucho tiempo: una frazada de seguridad o un osito de peluche puede dar mucho consuelo, especialmente a la hora de dormir, cuando estás enfermo, o cuando estás separado de tus padres.

Jesús entendía que todos necesitamos ayuda en momentos difíciles. Cuando él estuvo en la tierra era la fuente de ayuda y de consuelo para sus discípulos. Cuando se estaba preparando para para regresar al cielo, sabía que habría momentos en los cuales sus discípulos iban a necesitar ayuda y consuelo y que él no estaría allí para dárselo. Le dijo a los discípulos que él pediría a su Padre que les enviara otro consolador que estuviese con ellos para siempre. Eso es exactamente lo que hizo. Le pidió al Padre, y él les enviói al Espíritu Santo. El Espíritu Santo de Dios está con nosotros en momentos de necesidad. Él está para consolarnos y guiarnos.

No sé qué piensas tú, pero yo estoy muy feliz de que Jesús le pidiera a Dios que enviara a su Espíritu Santo para consolarme cuando siento miedo o estoy enfermo. Mi osito se puede perder, o deshilar y romperse, pero Jesús prometió que el Espíritu Santo estaría con nosotros siempre.

Puede ser que crezcamos y no necesitemos un osito o una frazada de seguridad, por lo menos, no tenemos que cargarlo con nosotros todo el tiempo, pero nunca dejaremos de necesitar el consuelo y la dirección del Espíritu Santo de Dios.

Querido Padre, te damos gracias por haber enviado al Espírtiu Santo para ser nuestro consolador y nuesto guía. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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