Una deuda que no podremos pagar

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Jesús pagó una deuda que nunca podremos pagar. (Undécimo Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo C)
Objeto: Una bicicleta, de ser posible.
Escritura: "Dos hombres le debían dinero a cierto prestamista. Uno le debía quinientas monedas de plata, y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más? -- Supongo que aquel a quien más le perdonó --contestó Simón. --Has juzgado bien --le dijo Jesús. Luego se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón: --¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama" (Lucas 7:41-47 - NVI).


Juan era un niño de la edad de alguno de ustedes. Un día estaba jugando con un amigo el cual le prestó su bicicleta nueva. Era una bicicleta muy buena, probablemente muy parecida a esta que tenemos aquí. Después de correr en la bicicleta por un rato, Juan se bajó y la estacionó detrás de un auto a la entrada del vehículo. Juan y su amigo estaban tan envueltos en su juego que se olvidaron de la bicicleta. Un rato después, la dueña del auto salió de su casa y entró en él. Prendió el motor y le dio marcha atrás. Probablemente adivinarás lo que sucedió. "CRRRRRR!" El sonido era inconfundible. Sin mirar, ambos niños supieron lo que había ocurrido. La señora le había pasado por encima a la bicicleta. Todo lo que quedaba era metal retorcido.

La señora salió de su auto y comenzó a excursarse. "Lo siento mucho. No ví la bicicleta. Pagaré por una nueva".

¡Qué alivio! Las preocupaciones de Juan se desvanecieron, excepto el tener que decírselo a su padre. Juan no deseaba decirle a su papá lo qué había ocurrido, pero sabía que su padre se iba a enterar de todos modos. Cuando le informó a su padre lo sucedido, y que la señora le iba a comprar una bicicleta nueva a su amigo, el papá dijo: "De ninguna manera, ella no hizo nada malo. Tú fuiste el que dejaste la bicicleta en la entrada, así que tú eres el responsable".

Juan se descorazonó (desanimó). Él no tenía el dinero para pagar por una bicicleta. Sólo tenía un par de dólares en su alcancía.

El papá de Juan lo miró y le dijo: "Hijo, todos nos equivocamos. Sé que sientes mucho lo que has hecho y que no tienes el dinero para comprarle una bicicleta nueva a tu amigo. Yo pagaré por la bicicleta".

Juan corrió hacia su papá, puso sus brazos alrededor de su cuello y con lágrimas en sus cachetes, le susurró en el oído de su papá: "Gracias, papi. Te amo".

Esto representa muy bien lo que nuestro Padre celestial ha hecho por nosotros. Todos nos equivocamos, la Biblia llama a nuestras equivocaciones pecado. La Biblia dice que nuesto Padre nos amó tanto que envió a su único Hijo a morir en la cruz para pagar por nuestros pecados. No hay manera de podamos pagarle lo que Él ha hecho por nosotros. Todo lo que podemos hacer es decirle: "Gracias" y tratar de demostrarle cuánto le amamos.

Eso es lo que la lección bíblica de hoy nos enseña. (Lea Lucas 7:41-47).

¿Cuán frecuentemente le dices a tu Padre celestial que lo amas? ¿Cómo se lo demuestras?

Amado Padre, te amamos y deseamos decirte: "Gracias". Pagaste una deuda que nunca podremos pagar. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

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