Cena en el piso

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Dios provee para sus hijos - Propio 13 (18)
Objeto: Un envase de pedacitos de pollo (chicken nuggets) y algunos panecillos.
Escritura: “Han llegado a mis oídos las murmuraciones de los israelitas. Diles que antes de que caiga la noche comerán carne, y que mañana por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios” (Éxodo 16:12 - NVI).

¿Le gustan los pedacitos (nuggets) de pollo? ¡A mí sí! Compré una cana de pedacitos de pollo. ¿Desean compartirlos conmigo? ¡Oh, miren, si no sólo tengo las pedacitos de pollo si no que algunos panecillos con miel! Mmmm, Mmmm, no puede haber nada mejor que esto, ¿no es así?

¿No sería fantástico si cada atardecer, a la hora de cenar, pudiéramos abrir nuestra puerta, caminar por el patio y recoger cajas llenas de pedacitos de pollo? ¡Todo el pollo que pudiéramos comer! ¿Y qué si cada mañana abriéramos la puerta del frente y camináramos por el patio y recogiéramos cajas llenas de panecillos con miel calientitos para el desayuno? ¿No sería maravilloso?

¿Sabes que podemos leer en la Biblia acerca de un momento cuando algo casi exáctamente a esto pasó? El pueblo de Dios, los israelitas, habían sido prisioneros en Egipto por muchos años. Cuando al fin fueron liberados y salieron de Egipto, fueron a buscar la tierra que Dios les había prometido. Después de vagar por el desierto por un par de meses la gente comenzó a refunfuñar y quejarse en contra de sus líderes, Moises y su hermano Aaron.

“¡Cómo quisiéramos que el Señor nos hubiera quitado la vida en Egipto!” les decían los israelitas. “Allá nos sentábamos alrededor de las ollas de carne y comíamos pan hasta llenarnos. ¡Ustedes han traído nuestra comunidad a este desierto para matarnos de hambre a todos!”

Dios oyó las quejas del pueblo y le dijo a Moisés que en la tarda le enviaría codornices que cubrieran todo el campamento para que el pueblo pudiera tener carne para comer. No sólo eso, sino que en la mañana, después que el rocío se evaporara, había pan en el piso para que todos pudieran comer. Todo lo que tenían que hacer era ir, recogerlo y comérselo.

¿Por qué le dió Dios todo eso a los que se quejaban y murmuraban? Lo hizo para que ellos supieran que los amaba y que cuidaría de ellos. ¡Dios no los había sacado de Egipto para dejarlos morir de hambre en el desierto! Él iba a asegurarse que llegaran a la tierra que les había prometido.

Algunas veces tú y yo refunfuñamos y nos quejamos, ¿no es así? Nos olvidamos que Dios nos ama y que provee todo lo que necesitamos. En lugar de quejarnos y refunfuñar, debemos de estar diciendo: “Gracias” y creo que debemos de hacer eso ahora mismo.

Padre celestial, a veces refunfuñamos y nos quejamos. Duando lo hagamos, ayúdanos a recordar que cada cosa buena que recibimos proviene de tí. Amén.

Nota: Si planifica llevar los pedacitos de pollo y los panecillos asegúrese de cuando debe conseguirlos ya que hay tiendas que no abren los domingos temprano.

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