¿Hay un doctor en la casa?

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Jesús fue a aquellos que lo necesitaban - Propio 5 (10)
Objeto: Un estetoscopio (de no encontrar uno, puede usar un dibujo del mismo).
Escritura: “Al oír esto, Jesús les contestó: No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Pero vayan y aprendan lo que significa: 'Misericordia quiero y no sacrificio.' Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores” (Mateo 9:12-13 NVI.)

Estoy seguro que todos ustedes han visto un estetoscopio. ¿Quién usa un estetoscopio? Así es, el doctor. ¿Has estado enfermo alguna vez? Desde luego que sí. Cuando estuviste enfermo, ¿te llevaron a la oficina del doctor o vino él a tu casa? Probablemente fuiste a la oficina del doctor porque esa es la manera que se hace hoy en día. Quizás te sorprenda saber que antes lo normal era que el doctor hiciera “visitas al hogar”. El doctor cargaba su maletín negro y pequeño lleno de medicinas e iba al hogar de las personas que estaban enfermas.

Ese es un buen ejemplo de lo que Jeús hacía cuando estuvo aquí en la tierra. Él iba donde estaba la gente, especialmente personas que sentían dolor o tenían problemas en su vida. Una de las personas a las cuales Jesús ministro fue un recaudador de impuestos llamado Mateo. Los recaudadores de impuestos eran odiados (no muy queridos) en el tiempo de Jesús porque en muchas ocasiones eran codiciosos (deseaban retener lo que recogían) y eran desonestos. Jesús cambió la vida de Mateo y éste vino a ser uno de sus discípulos. Un día Jesús fue a cenar a la casa de Mateo. Mucho de los antiguos amigos de Mateo vinieron a escuchar las enseñanzas de Jesús. Los líderes religiosos estaban muy disgustados porque Jesús estaba hablando y comiendo con esas personas.

Ellos le preguntaron a sus discípulos: ¿Por qué come su maestro con estos pecadores? Jesús, al oír esto, les contestó: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores.” Tal como los doctores hacían antes, Jesús iba a los hogares de las personas que lo necesitaban y al tocarles los sanaba.

Creo que a veces nos sentamos en los bancos de nuestra iglesia esperando que las personas que necesitan a Jesús vengan a nosotros para contarles acerca de Jesús y de su amor. Debemos estar haciendo lo que Jesús hacía, debemos ir donde están las personas y contarles las buenas nuevas de Jesús. Me pregunto, “¿habrá un doctor en esta casa?”

Querido Jesús, ayúdanos a tener el deseo de ir a aquellos que te necesitan y hablarles de tu amor. Amén.

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