No te pierdas la Navidad

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: No confundas los adornos y las luces con la Navidad (La Natividad del Señor)
Objetos: Algunas decoraciones navideñas, un regalo, galletitas de Navidad, etc.
Escritura: “Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada” (Lucas 2:7-NVI).

¡Está aquí! ¡Ya llegó! ¡Llegó la Navidad! Me encanta la Navidad, ¿les gusta a ustedes? ¿Qué es lo más que les gusta de la Navidad? ¿El árbol con luces que prenden y apagan? Tal vez es la música o las cositas tan deliciosas que comemos en esta época. ¿Acaso es la comida con pavo (o lo que se sirva en su país) y todos los demás aderezos? Puede ser que para algunos de ustedes sean las fiestas de Navidad o las visitas a los familiares y amigos. Para muchos de nosotros lo mejor de la Navidad son los regalos, tanto los que damos como los que recibimos… ¡Especialmente los que recibimos!

Hmmm… ¿Pueden pensar en algo que me falta mencionar acerca de la Navidad? Ah, sí, es el cumpleaños de alguien, ¿verdad? ¿Quién cumple años? ¡Correcto! Es el cumpleaños de Jesús. Sabes, algunas veces nos envolvemos tanto en las decoraciones, luces, fiestas y regalos que perdemos de vista la verdadera Navidad.

Eso me recuerda una historia que escuche sobre un niño que deseaba ir al circo. Un día mientras caminaba por la calle vió un afiche en la vitrina de una tienda. El afiche indicaba que un circo vendría al pueblo y que el boleto al circo costaba un dólar. El niño corrió a su casa y le pidió a su papá si podía darle un dólar para ir al circo el siguiente sábado.

Su papá le dijo que si él trabajaba fuertemente y hacía todas sus tareas, le daría el doólar para ir al circo. Llegó la mañana del sábado y el niño se levantó e hizo todas sus tareas.

“He hecho todas mis tareas”, le dijo el niño a su padre.

El papá le dió el dólar y el niño se dirigió al pueblo, lleno de expectación al pensar que iba a ver animales salvajes, artistas del trapecio y todas las cosas que vienen con el circo. Como llegó tan temprano al pueblo, estaba en primera fila cuando comenzó la parada del circo en la calle principal del pueblo. El niño estaba encantado cuando vio a los animales y las diferentes escenas que presentaban en la parada.

Al final de la parada iban los payasos y detrás de ellos el maestro de ceremonias. Cuando el maestro de ceremonias pasó por donde estaba el niño, éste tomando su dólar doblado del bolsillo se lo entregó al maestro de ceremonias.

”Gracias, señor”, dijo el niño, “ese fue un gran circo”. Entonces, dando la vuelta se dirigió a su casa. Nunca supo lo que se había perdido. El creyó haber estado en el circo, pero sólo había estado en la parada.

Si no tenemos cuidado podemos ser como ese niñito. Podemos envolvernos tanto en la celebración, las decoraciones y los regalos y perdernos la verdadera Navidad, el cumpleaños de nuestro Salvador, Jesucristo.

Querido Jesús, es tu cumpleaños. Oramos para que no nos envolvamos tanto en la celebración que nos perdamos la verdadera Navidad. Amén.

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