Agarra la esquina de la frisa

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Haciendo nuestra parte para traer a otros a Jesús (Epifina 7B)
Objetos: Una frisa (manta) (Si se utiliza una frisa para cama doble, puede necesitar doblarla por la mitad para formar un camastro).
Escritura: "Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico. Como no podían acercarlo a Jesús por causa de la multitud , quitaron parte del techo encima de donde estaba Jesús y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados quedan perdonados" (Marcos 2:3-5 - NVI).

En esta mañana he traído una frisa. La pondré aquí en el piso y le pediré a "Juan" que se acueste en la frisa. Luego le pediré a cuatro niños que se paren frente a cada una de las esquinas. (Nombre los niños para que tomen sus posiciones).

Nuestro amigo "Juanito" se ha roto la pierna y necesitamos llevarlo al doctor. Si le pidiera a los cuatro niños que están frente a las esquinas de la frisa que llevaran a "Juan" a la puerta, por la calle y a la oficina del doctor, les sería difícil, ¿no? ¿Creen que podrían hacerlo? ¿Se atreverían tratarlo?

Supongamos que lo pueden hacer, pero que cuando llegan a la oficina del doctor, hay tantas personas esperando por él que no pueden ni siquiera llegar a la puerta, mucho menos entrar a la oficina del doctor. Entonces notan que la oficina del doctor tiene unas escaleras que les llevaría al techo. Si pudieran cargar a "Juanito" al techo, posiblemente podrían hacer un hueco en el techo y bajarle hasta la oficina del doctor. ¿Creen que lo podrían hacer? ¿Se atreverían a tratarlo?

¿Saben que ésto es casi exactamente lo que pasó cuando un grupo de hombres desearon llevar a un amigo a Jesús? La Biblia nos dice que cuatro hombres estaban cargando a un hombre paralítico a donde Jesús. Ellos sabían que si tan sólo pudieran llegar hasta Jesús, él lo curaría, pero ellos no podían llegar a donde Jesús estaba por la multitud que había. Los cuatro hombres cargaron a su amigo hasta el techo e hicieron un hueco en el techo. Entonces bajaron al hombre por el techo a donde se encontraba Jesús. Cuando Jesús notó la gran fe que estos cuatro hombres tenían, no sólo sanó al hombre paralítico sino que le perdonó todos sus pecados.

Tú y yo tenemos amigos que necesitan venir a Jesús. Puede no ser fácil, pero si cada uno de nosotros hace su parte, juntos podremos lograrlo exitosamente. Podremos encontrar muchos obstáculos, pero no debemos darnos por vencidos. Debemos aguantar nuestra esquina de la frisa y cargarla hasta que la traigamos a Jesús.

Querido Jesús, todos tenemos amigos que necesitan tu sanidad y perdón. Permite que podamos ser fieles a agarrar una esquina de la frisa y la traigamos a Tí. Amén.

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