Ejercitando tu fe

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Fe como la semilla de mostaza. Lo poco es mucho cuando Dios está en medio de ello. Propio 22 (27) Año C
Objetos: Un frasco de jalea (o algo similar) y un ejercitador y/o bola de goma para hacer ejercicios de mano
Escritura: "Entonces los apóstoles le dijeron al Señor:—¡Aumenta nuestra fe! —Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza —les respondió el Señor—, podrían decirle a este árbol: “Desarráigate y plántate en el mar”, y les obedecería" (Lucas 17:5-6 - NVI).

Un día saqué un frasco de jalea del gabinete y traté de abrirlo. Traté y traté de abrir ese frasco de jalea, pero mis manos no eran suficientemente fuertes para aguantar el frasco y darle vuelta a la tapa. Es un poco embarazoso tratar de abrir un frasco y no poderlo hacer, así que decidí que necesitaba desarrollar la fuerza en mis manos. Me conseguí un ejercitador de mano como éste para hacer los ejercicios. Probablemente lo hayas visto antes. Solo aprietas los dos lados del ejercitador así. Si no tienes uno de éstos, puedes hacer lo mismo apretando una bola de goma. Haciendo estos ejercicios diariamente, definitivamente mis manos llegarían a ser suficientemente fuertes para abrir el frasco de jalea. En realidad no se necesita tanta fuerza para abrir un frasco de jalea, ¿no es cierto? Un poco de fuerza debía ser suficiente.

¿Cuántos de ustedes saben lo que es fe? Fe es el confiar en Dios y depender de él. La fe es como un músculo que si lo ejercitas diariamente será más fuerte. Tendemos a decir, con mucha rapidez, que tenemos fe en Dios. Decimos que creemos que Él puede hacer cualquier cosa, pero luego actuamos como si todo dependiera de nosotros. Esa no es una fe muy fuerte que digamos, ¿no?

Un día, Jesús estaba enseñándole a sus discípulos acerca de la importancia de perdonar a otros. Les dijo que aún cuando una persona pecara contra ellos siete veces al día, ellos tenían que perdonarle cada vez. Los discípulos pensaron que eso era algo muy difícil de hacer, así que le dijeron a Jesús: "¡Aumenta nuestra fe!"

Jesús les contestó: "Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a este árbol: “Desarráigate y plántate en el mar”, y les obedecería."

¡Qué tremenda esa fe!, ¿no es así? ¿Sabes por qué eso es posible? Es porque el poder de Dios no depende de nuestra fuerza. Depende solamente de Él. Hay una canción que cantamos que lo dice claramente. "Mi Dios es tan grande, tan fuerte y poderoso, no hay nada que no pueda hacer." ¡Todo lo que necesitamos es un poco de fe!

Querido Señor, ayúdanos a ejercitar nuestra fe cada día, pero también ayúdanos a recordar que tu poder es suficiente para cualquier cosa que necesitemos. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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