La fe es la llave

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Theme: La fe es la llave que abre o desata el poder de Dios. Propio 4 (9), Año C
Object: Un llavero con varias llaves
Scripture: Al oírlo, Jesús se asombró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, comentó:
—Les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. Al regresar a casa, los enviados encontraron sano al siervo. (Lucas 7:9-10-NVI).

Hay llaves de todos tamaños y formas. Tengo muchas llaves en mi llavero. Hay una llave para mi casa y para el candado del portón que va a mi patio. Tengo una llave para mi carro, mi oficina en el trabajo y otra para abrir el gabinete donde mantengo mis papeles importantes. Tengo una llave para mi apartado postal y otra para mi caja de seguridad del banco.

Muchos de nosotros usamos las llaves todos los días, pero hoy vamos a hablar acerca de una llave en la que tal vez nunca hemos pensado. Es la llave llamada FE. La fe no es una llave que sea hecha de metal como estas llaves que están en mi llavero, pero puede ser la llave más importante que tengamos, pues es la llave que libera el poder de Dios. Nuestra lección de hoy nos habla sobre un hombre que utilizó su fe para sanar a una persona que él quería mucho.

Un día Jesús estaba en un pueblo llamado Capernaum. Se encontraba allí un centurión, un oficial del ejército romano, que tenía un sirviente que estaba muy enfermo y a punto de morir. El centurión escuchó acerca de Jesús y envió a algunos hombres a pedirle a Jesús que viniera a sanar a su siervo. Los hombres llegaron a donde Jesús estaba y le rogaron que sanara al sirviente del centurión, así que Jesús fue con ellos a la casa.

antes de que Jesús llegara a la casa, el oficial envió a otros hombres a decirle a Jesús: "No te tomes el trabajo de venir hasta mi casa. No soy digno de tal honor. Sólo di la palabra y mi siervo será sanado".

Cuando Jesús escuchó esto, estaba maravillado. Miró a la multitud que estaba siguiéndole y dijo: "¡No he visto una fe como esta en todo Israel!" Los amigos del oficial regresaron a la casa del centurión. Al llegar encontraron al siervo completamente sano.

Como la fe de ese centurión en esta historia, nuestra fe puede liberar el poder de Dios en nuestras vidas. Hay una canción que dice:

Mi Dios es tan grande,
tan fuerte y poderoso,
no hay nada que Él no pueda hacer (por ti)

Padre celestial, ayúdanos a recordar que no importa los obstáculos que enfrentemos, nuestra fe en ti es la llave que abre tu poderoso poder. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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