Lazos familiares

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Siendo parte de la familia de Dios (2do Domingo después de Pentecostés).
Objetos: Un retrato grande de la familia.
Escritura: “Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió: ‘Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre’” (Marcos 3:34-35 NVI).

¿Has estado en alguna reunión familiar? Sabes que es eso, ¿verdad? Es un tiempo para que todos los miembros de la familia se reúnan: abuelos y abuelas, madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos y muchos, muchos primos. En la mayoría de las ocasiones habrá muchos juegos y comida, pero la razón principal es el ayudar a los miembros de la familia a mantenerse en contacto los unos con los otros. Muchas veces los miembros de la familia se dispersan y viven en diferentes pueblos y diferentes estados lejos unos de otros. Se mantienen comunicados por medio del correo electrónico o del teléfono, pero la verdad es que nada le gana a una reunión familiar para mantenerse en contacto.

No debemos ignorar la importancia de la familia. En el primer libro de la Biblia, Dios establece la familia. Creó a Adán y Eva, les bendijo y les dijo: “Sean fructíferos y multiplíquense.” Dios ha previsto que los miembros de la familia estén para cuidar unos de otros en los momentos de necesidad. La familia está presta a ayudarnos cuando estamos enfermos. Cuando somos pequeños, nuestros padres y abuelos cuidan de nosotros. Mientras ellos envejecen, ocurren cambios, y somos nosotros los que cuidamos de nuestros padres y abuelos. Eso es lo que significa ser familia.

Puedes no percatarte, pero cuando ponemos nuestra fe en Jesús, venimos a formar parte de otra familia. Nos convertimos en parte de la familia de Dios. En nuestra lectura bíblica de hoy, Jesús miró al grupo de personas sentadas alrededor de él y, dirigiéndose a ellos dijo: “‘Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.” Cuando ponemos nuestra fe en Jesús, nos convertimos en parte de la familia de creyentes - la iglesia. Al igual que los miembros de nuestra familia terrenal tiene también la responsabilidad de amar y cuidar los unos a los otros, los miembros de nuestra iglesia tienen una responsabilidad de amar y cuidar a los demás.

¿Cuáles son algunas de las maneras en que podemos demostrar amor a nuestros hermanos y hermanas en la familia de Dios?

Orando por los que están enfermos.

Alimentando a los están hambrientos.

Proveyéndole ropa a los que necesitan.

Albergando a los desamparados.

Consolando a los que están tristes.

Siendo amigos de los que no tienen ninguno.

La familia es importante - nuestra familia terrenal y nuestra familia espiritual. Nunca demos esto por sentado, ni lo subestimemos.

Padre celestial, te damos gracias por nuestras familias. Estamos agradecidos por nuestros abuelos, nuestros padres y nuestros hermanos y hermanas. Gracias también por nuestra familia de la iglesia. Ayúdanos a amarnos y cuidarnos unos a otros como nos has enseñado. En el nombre de Jesús oramos. Amen.

Actividades grupales interactivas
Página para colorear
Crucigrama
Palabras secretas
Sopa de letras
Boletín para niños (DOC) (PDF)