Amigos y enemigos

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Amándonos unos a otros, ¡aún a tus enemigos! Séptimo Domingo después de Epifanía, Año A
Objetos: Un pedazo de tela de saco y un pedazo de bayeta, toalla u otra tela suave.
Escritura: "Ustedes han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen" (Mateo 5:43-44-NIV).

Traje dos pedazos de tela hoy. Miren este pedazo de tela que conocemos como de saco o yute (burlap). Algunos de ustedes pueden haberla visto antes ya que es una tela que se utiliza para hacer bolsas. Tóquenla, siéntanla. Es áspera, fuerte, y una tela que dura mucho. Si la pasas por tu cara, verás que raspa un poco. Este otro pedazo de tela se llama bayeta (tela de toalla o lo que tenga disponible). Algunos niños pueden tener una frisa de bayeta (o usted puede mostrar una frisa de bebé hecha de bayeta.) A los niños le gustan las frisas de bayeta porque son suavecitas y agradables al tacto y son calientitas.

Estos dos pedazos de tela me recuerdan los diferentes tipos de personas con que nos encontramos cada día. Algunos son ásperos, irritantes y poco bondadosos. Posiblemente nos traten en la forma no adecuada y no nos gusta estar cerca de ellos. Otros son dulces y bondadosos y nos gusta estar cerca de ellos porque es agradable estar junto con los que nos llevamos bien.

Jesús tenía mucho que decir acerca de cómo tratar a otros personas. Él dijo que debíamos amar a otros y eso significa amar a aquellos que no son tan amorosos con nosotros como son nuestros amigos. Sólo porque no son tan fáciles de amar no significa que no debemos amarlos. De hecho, Jesús dijo que debíamos demostrar que somos hijos de Dios amando a los que no nos aman.

¿Puedes recordar alguna situación en la que alguien fue bueno contigo aunque tú no habías sido bueno con él o ella? ¿Cómo te sentiste? Cuando alguien se porta bien con nosotros, tendemos a portarnos bien con ellos también. ¡Si nos portamos bien con aquellos que no se portan bien con nosotros, puede ser que logremos que nuestro enemigo se convierta en nuestro amigo!

Jesús fue el ejemplo para que lo siguiéramos. Fue rechazado, ridiculizado y crucificado. Pero cuando estuvo en la cruz, oró por sus enemigos. "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen". ¡Eso sí que es una gran cantidad de amor y de perdón y es la clase de amor que Jesús desea que tú y yo sintamos por otros, tanto amigos como enemigos.

Amado Padre, ayúdanos a seguir el ejemplo que Jesús nos dio. Ayúdanos a amar a todo el mundo, amigos y enemigos por igual, para que ellos sepan que somos verdaderos hijos de Dios. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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