La honestidad es el mejor principio

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Honestidad con Dios y de los unos con los otros. (Propio 20 (25), Año C)
Objetos: Una fotografía de Teodoro Roosevelt (haga clic aquí)
Escritura: "El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho; y el que no es íntegro en lo poco, tampoco lo será en lo mucho" (Lucas 16:10 - NVI).

¿Has oído, en alguna ocasión, de Teodoro Roosevelt? Él fue el presidente #26 de los Estados Unidos de América. Antes de llegar a tener el cargo de Presidente fue un soldado, un autor, sirvió en la Ciudad de Nueva York como comisionado de la policía y hasta fue vaquero. Cuando era joven, puso una reclamación de tierra en Dakota del Norte y estableció su rancho allí.

Cuando trabajaba como ranchero, Roosevelt y otro de sus vaqueros lazaron al suelo con una soga un becerro extraviado. Prepararon el fuego y calentaron el hierro de marcar para pegárselo al becerro. La parte de la tierra en la cual se encontraban pertenecía a Gregor Lang, uno de los vecinos de Roosevelt. La regla de los ganaderos en aquel momento era que un animal extraviado pertenecía a la persona en cuya tierra fuera encontrado. Al ir a ponerle el hierro al becerro, Roosevelt notó la marca y le dijo: "Espera, debe ponérsele el hierro con la marca de Gregor Lang."

"No se preocupe, jefe," le dijo el vaquero.

"Pero le estás poniendo mi marca al becerro," le dijo Roosevelt.

"Así es," le dijo el hombre.

"Deja ese hierro ahí," demandó Roosevelt, "y regresa al rancho, empaca tus pertenencias y vete. No te necesito más. Un hombre que robaría para mí también me robaría."

Esta historia nos demuestra que Teodoro Roosevelt entendía bien el significado de honestidad.

Jesús le contó a sus discípulos una historia para enseñarle acerca de la honestidad. Les contó sobre un hombre rico que tenía un administrador y éste estaba usando y malgastando el dinero de su jefe para sus propósitos personales. Cuando el hombre rico descubrió que el administrador estaba gastando su dinero, lo llamó y lo despidió de su trabajo. Después de compartir la historia, Jesús le dijo a sus discípulos: "El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho; y el que no es íntegro en lo poco, tampoco lo será en lo mucho."

Si tú y yo nos aseguramos de ser honestos en las cosas pequeñas, entonces estaremos seguros de que podremos ser honestos en las cosas grandes. Si la gente sabe que puede confiar en nosotros en las cosas pequeñas, también confiarán en nosotros en las cosas grandes.

Amado Padre, ayúdanos a recordar lo que Jesús enseñó acerca de la honestidad y a ser honestos en toda situación, sea grande o pequeña. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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