En casa de mi Padre

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Es importante el estar en casa de nuestro Padre. 1er domingo después de Navidad – Año C.
Objetos: Un control remoto, un libro, unas llaves de carro o cualquier artículo que pueda perderse fácilmente.
Escritura: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” Lucas 2:49 – NVI.

¿Has perdido algo alguna vez? Desde luego que sí. A todos nos ha pasado, ¿no es así? Tal vez estábamos leyendo un libro y lo pusimos a un lado y después no recordábamos dónde lo habíamos puesto. Quizás estuvimos viendo la televisión y no recordamos dónde pusimos el control remoto. Yo he puesto una taza de café en el microondas y más tarde no recordaba dónde estaba. ¿Qué hacemos cuando perdemos algo? Generalmente vamos a todos los lugares donde hemos estado hasta que lo encontramos.

Nuestra lección bíblica de hoy trata de unos padres que extraviaron algo. Ahora, estos padres no eran unos padres cualquiera, eran María y José, los padres de Jesús. María y José no extraviaron algo como un libro o unas llaves. ¡Habían perdido a Jesús! Esto fue lo que pasó.

María y José fueron a Jerusalén cada año para la Fiesta de Pascua. Cuando Jesús tenía doce años, fueron a Jerusalén como siempre. Después de la Pascua, regresaban a su hogar, pero Jesús se quedó en Jerusalén. José y María no lo sabían, ya que pensaron que estaba con algunos amigos o familiares que viajaban con ellos. Después de haber viajado todo un día, José y María comenzaron a buscar a Jesús entre sus amigos y familiares, pero no lo encontraron. Al no hacerlo, decidieron regresar a Jerusalén para buscarlo. Después de buscarlo por tres días, lo encontraron. ¡Adivina dónde estaba! Se encontraba en el templo, sentado en medio de los maestros de la ley, haciéndole preguntas y escuchándoles.

Cuando José y María lo vieron, se sorprendieron. Su madre le preguntó: “Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados!”

Jesús le contestó: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” Aún desde su niñez Jesús sabía que tenía que seguir el camino que su Padre (Dios) le había trazado, y en ese momento el lugar más importante para Él estar era el hogar de su Padre Celestial.

A veces tú y yo podemos perder a Jesús. Estamos tan ocupados en nuestro diario vivir que ni siquiera pensamos en Él. Entonces, llega el día en que nos percatamos que Él se ha extraviado. ¿Sabes lo que necesitamos hacer cuando eso sucede? Tenemos que desandar el camino andado y dirigirnos al lugar donde con seguridad lo encontraremos. ¡En la casa de su Padre!

Jesús dijo que era importante para Él el estar en la casa de su Padre. También es importante para ti y para mí el estar en la casa de Su Padre. ¿Por qué? ¡Porque la casa de Su Padre es la casa de nuestro Padre también! En una casa de adoración, una casa de oración, una casa de amor, una casa de gozo. ¿Qué mejor lugar puede haber para un hijo de Dios, que el estar en la casa de su Padre?

Amado Padre, hemos venido a tu casa hoy a adorarte. Ayúdanos a recordar que no hay mejor lugar para tus hijos que estar contigo en tu hogar. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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