Jesús contesta preguntas difíciles

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: ¿Hay una resurrección? ¿Cómo será el cielo? Propio 27 (32) Año C
Objetos: Un dibujo de una cebra.
Escritura: “Ni tampoco podrán morir, pues serán como los ángeles. Son hijos de Dios porque toman parte en la resurrección (Lucas 20:36-NVI).

Uno de los animales más interesantes en la tierra es la cebra. El hábitat natural de la cebra son las planicies y semidesiertos de la parte este y sur de Africa. Muchos de ustedes han visto una cebra, por lo menos en un zoológico. He aquí algunos datos interesantes acerca de la cebra:

• La cebra es miembro de la familia de los caballos y puede correr a una velocidad de 35 millas por hora.
• Llegan a tener una altura de 4 a 5 pies.
• Las crías de las cebras pueden caminar a los 20 minutos de haber nacido.

He aquí una pregunta interesante para tí: ¿Las cebras, son blancas con líneas negras o negras con líneas blancas? Algunos dicen que como su abdomen o barriga es blanca, ellas deben ser blancas con líneas negras. Otros opinan que si las afeitaras, encontrarías que tienen una piel negra, así que deben ser negras con líneas blancas. Esta pregunta se ha discutido por cientos de años. Por lo que he leído, muchos científicos de hoy creen que son negras con líneas blancas, pero algunas personas todavía les gusta discutir sobre ese asunto. Honestamente, no estoy seguro acerca de esto.

En el tiempo de Jesús había personas que les gustaba discutir y argumentar sobre preguntas difíciles. Un grupo que gozaba de esto era el de los saduceos, líderes religiosos que no creían en la resurrección. Un día el grupo de saduceos se acercó a Jesús y le hizo una pregunta, buscando la manera de engañarlo, para que estuviera de acuerdo con él en que no existía la resurrección. Los saduceos le hicieron esta pregunta: “Maestro, Moisés nos enseñó en sus escritos que si un hombre muere y deja a la viuda sin hijos, el hermano de ese hombre tiene que casarse con la viuda para que su hermano tenga descendencia. Pues bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos. Entonces el segundo y el tercero se casaron con ella, y así sucesivamente murieron los siete sin dejar hijos. Por último, murió también la mujer. Ahora bien, en la resurrección, ¿de cuál será esposa esta mujer, ya que los siete estuvieron casados con ella?

Esa sí era una pregunta difícil, ¿no es así? Bueno, la misma no turbó a Jesús.

Él contestó: “La gente de este mundo se casa. Pero en el mundo venidero los resucitados no se casarán ni serán dados en casamiento, ni tampoco podrán morir. Vivirán por siempre como hijos de Dios.

Jesús continuó diciendo: “Pero que los muertos resucitan lo dio a entender Moisés pues llama al Señor “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Él no es Dios de muertos, sino de vivos.”

Después de esta contestación no se atrevieron a hacerle más preguntas.
Tú y yo sabemos que la Biblia nos promete que si amamos a Jesús y confiamos en él, viviremos con él en el cielo. ¿No les da pena saber que hay personas que no creen que hay una resurrección y una vida eterna en el cielo?

Padre amado, estamos muy contentos por la promesa que nos has hecho de una vida eterna en el cielo. Hemos orado en el nombre de Jesús. Amén.

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