Cumpliendo nuestras promesas

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Cumpliendo las promesas hechas a Dios – Propio 28 (33) Año B
Objeto: Un libro de nombres con sus significados
Escritura: Entonces hizo este voto: «Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida.» (1 Samuel 1:11a – NVI)

Antes de nacer, tus padres dedicaron mucho tiempo a decidir que nombre le pondrían a su bebé. Esta es una decisión muy importante. Después de todo, cuando se le da un nombre a un bebé, vivirá con ese nombre por el resto de su vida.

Una cosa que tus padres consideraron fue cómo sonaba tu nombre. Antes de hacer la decisión final, ellos repitieron tu nombre una y otra vez para escuchar el sonido. Deseaban asegurarse que tu primer nombre sonara bien con el segundo y con tu apellido.

Tus padres también deseaban darte un nombre que fuera especial, pero que no fuera muy extraño. Definitivamente no deseaban escoger un nombre que ocasionara el que otros niños te bromearan acerca de ello.

Algunos nombres tienen un significado especial en el que tus padres pueden haber pensado. Tal vez pueden haber escogido un nombre que reflejaba cualidades que esperaban que su hijo poseyera. (Puede escoger leer alguno de los nombres de los niños y ejemplo de su significado).

Hay una historia en la Biblia acerca de una mujer cuyo nombre era Ana. Su nombre significa “Gracia de Dios..” Me imagino que Ana debe haberse preguntado en varias ocasiones el porqué de su nombre, ya que parecía que Dios le había denegado aquello que más deseaba en el mundo: un hijo.

Un día, Ana se sentó en el templo llorando y orando a Dios. Mientras estaba orando, le hizo una promesa a Dios. Señor, dijo Ana, si miras mi miseria y me das un hijo, te lo presentaré y daré para que sea tu siervo todos los días de su vida.

Elí, el sacerdote del templo estaba cerca observando a Ana. Veía como se movían sus labios, pero no escuchaba sonido alguno. Pensó que Ana estaba borracha. “No es así, - le dijo Ana a Elí, - ya que no he tomado nada. Estaba desahogándome con el Señor.”

El sacerdote le contestó a Ana: “Ve en paz, que el Dios de Israel te conceda lo que has pedido.”

¿Adivina qué? ¡Dios le concedió a Ana su petición! La Biblia nos dice que Ana dio a luz un hijo y lo llamó Samuel. ¿Sabes porqué escogió ese nombre para su hijo? Porque Samuel significa “Al Señor se lo pedí.” Porque Dios había escuchado y contestado su oración, ella fue fiel y mantuvo su promesa a Él. Cuando Samuel tuvo la edad suficiente, ella lo llevó al templo y allí Samuel sirvió al Señor ayudando a Elí el sacerdote.

¡Dios es tan bueno! Él escucha y contesta las oraciones de su pueblo. A veces le prometemos cosas a Dios. ¿Somos nosotros tan fieles como Ana, cumpliendo nuestras promesas a Dios? ¡Espero que sí!

Padre celestial, has sido fiel al escuchar y contestar nuestras oraciones. Ayúdanos a serte fieles cumpliendo las promesas que te hacemos. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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