Rey por un día

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: ¿Es Jesús “Rey por un Día¨ para ti o el Señor de tu vida? Domingo de Ramos, Año B
Objeto: Una corona rotulada “Estudiante del Día”
Escritura: “Tanto los que iban delante como los que iban detrás, gritaban: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Marcos 11:9 – NVI).

Estoy seguro que saben lo que es esto. (Enseñe la corona). Es una corona. He visto a muchas maestras usar una corona similar a esta. Cuando un estudiante celebra su cumpleaños, ese estudiante utiliza una corona que dice “Estudiante del Día”. El ser “Estudiante del Día” conlleva tener privilegios. Por ejemplo, puedes ser el primero en la fila durante ese día dondequiera que vayan. Puedes llevar al grupo al receso, a la biblioteca, al gimnasio y a música. Puede ser que te permitan ser el primero en la línea en la cafetería. El “Estudiante del Día” puede llegar a hacer cosas especiales tales como llevar la lista de asistencia a la oficina. Realmente hace sentir bien a uno el ser “Estudiante del Día” porque todos los demás estudiantes te miran y desean poder hacer lo que estás haciendo. Todos los estudiantes de la clase esperan el día en que puedan llegar a usar la corona. Sólo hay una cosa mala de ser “Estudiante del Día”, dura sólo un día.

Eso me recuerda de algo que pasó en la ciudad de Jerusalén cerca de 2,000 años. Un rey estaba visitando la ciudad. Las personas estaban a los lados de la calle esperando poder ver al Rey. El Rey vino montado en un burrito y mientras cabalgaba por las calles de la ciudad, la gente tiraba sus mantos en el camino y otros movían ramas de las palmas y gritaban: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”

Estoy seguro que sabes quién era ese Rey; era Jesús. Hoy recordamos la entrada de Jesús en Jerusalén y a las personas que gritaban dando vítores y moviendo ramas de palmas. Ellos saludaban a Jesús como su Rey. El único problema fue que no duró. Él fue solo su “Rey por un Día”. Más tarde, esa misma semana Jesús sería arrestado, maltratado, juzgado y crucificado. Muchas de las mismas personas que lo vitorearon el domingo se volvieron en su contra. En ese momento Jesús usaría también una corona, pero sería una corona de espinas.

La Biblia nos dice que un día cada rodilla se doblará y todos confesarán que Jesucristo es el Rey de Reyes y Señor de Señores. (Filipenses 2:9-11). La pregunta es: “¿Por qué esperar?” ¿Por qué no darle tu corazón y tu vida a Jesús y recibir el perdón que te ofrece? ¿Por qué no hacerlo hoy?

Jesús desea ser el Rey y Señor de tu vida. No desea ser tu “Rey por un Día”, él desea ser el “Rey por siempre”.

Jesús, te adoramos. Te coronamos como nuestro Señor y Rey. Entregamos nuestras vidas en servicio a ti, no sólo hoy, sino por siempre.  Amén

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Laberinto
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