El Salvador de vida

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: La salvación (Domingo de la Trinidad)
Objeto: Un chaleco salvavidas
Escritura: "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él” (Juan 3:16-17 NVI).

Muchas personas gozan ir en bote, de pesca, navegar o ir en canoa en lagos, ríos, y arroyos. ¿Has ido alguna vez en barco? De ser así, estoy seguro que sabes lo que es es esto. Es un chaleco salvavidas. Sabes que es importante usar el chaleco salvavidas cada vez que sales en bote. Nunca sabes cuando pueda ocurrir un accidente o cuando pueda haber una tormenta. Si eres expulsado del bote, un chaleco salvavidas puede salvar tu vida.

Un día, algunos hombres y niños fueron a pescar a un lago. Antes de meterse al bote comenzaron a ponerse sus salvavidas. Uno de los hombres rehusó ponerse el salvavias. Quizás pensó que se vería medio raro, o tal vez pensó: “Sé nadar; si algo pasa puedo salvarme.” No había pasado mucho tiempo cuando se presentó una tormenta. Sopló el viento y las altas olas viraron el bote. Los que tenían su salvavidas llegaron a la orilla y se salvaron. El hombre que no estaba usando salvavidas se ahogó porque había rehusado ponerse lo único que podía haberlo salvado.

La Biblia nos dice que tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Jesús desea salvarnos y llevarnos al cielo a estar con él, pero algunas personas piensan que se verán medio raros si admiten que necesitan a Jesús. Creen que pueden tener cuidado de sí mismos sin Jesús. Cuando las tormentas de la vida aparecen, ellos pueden ser expulsados del barco de la vida y perderse porque rehusaron agarrarse de lo único que podía salvarles… Jesús.

¡Es una tontería el ir al agua sin un salvavidas, pero es aún más tonto el tratar de navegar el mar de la vida sin Jesús!

Querido Señor, sabemos que enviaste a Jesús a morir en la cruz para salvarnos. Oramos para que mientras navegamos en el mar de la vida, cada uno de los que estamos aquí nos agarremos de aquello que puede salvarnos de las tormentas que sin duda alguna encontraremos en alguna ocasión… Jesús nuestro Salvador. Amén.

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