Un hombre pequeño con un gran problema

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: El perdón de Dios. Propio 26 (31) Año C
Objetos: Un periscopio. (Usted puede hacer uno.)
Escritura: "Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10 - NVI).

¿Has ido alguna vez a un desfile en el cual no pudieras ver debido a la personas que están al frente de ti? No es muy divertido el ir a un desfile en el cual no puedas ver las bandas musicales, las carrozas o los carros de bomberos con sus luces destellantes, no es cierto? Cuando eso ocurre, un periscopio puede ser lo que tú necesitas. El periscopio tiene dos espejos dentro, permitiendo que puedas ver desde la parte de abajo del periscopio lo que está en la parte de arriba. Este instrumento permite el que puedas ver objetos altos y aún lo que está detrás de la esquina. Los periscopios son usados en los submarinos para que la tripulación pueda ver lo que está pasando sobre el agua. He visto personas usando periscopios en los desfiles y eventos deportivos cuando han tenido dificultad para ver por encima del público.

La historia bíblica de hoy es sobre un hombre que fue a un desfile, pero no podía ver por encima de la multitud. La atracción más importante del desfile era Jesús. Jesús se había convertido en una persona bastante famosa porque había hecho muchos milagros. Había resucitado a Lázaro y restaurado la vista a un hombre ciego llamado Bartimeo, así que cuando Jesús entró a la ciudad de Jericó, la atmósfera era muy parecida a la de un desfile del circo. Las personas se ponían a los lados de las calles esperando ver a Jesús. Uno de las personas en la multitud era un hombre muy bajito. Era tan bajito que no alcanzaba ver por encima de la muchedumbre. Probablemente sepas el nombre de este hombre, ¿No es cierto? Así es, era Zaqueo. Él no tenía un periscopio para ayudarle a ver por encima de la gente, pero en verdad quería ver a Jesús, así que se trepó en un árbol y esperó a que Jesús pasara.

Mientras Jesús caminaba por las calles de Jericó, vino al lugar donde se encontraba Zaqueo trepado en un árbol. Jesús se detuvo, miró hacia el árbol y dijo: “Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme en tu casa hoy.”

¡Las personas que estaban alrededor se sorprendieron! ¿Sabes?, Zaqueo era una de las personas más odiadas en todo Jericó. ¿Por qué era odiado? ¡Porque Zaqueo era un hombre pequeño con un gran problema!¡Él era un ladrón y un tramposo! Era el principal recaudador de impuestos de la ciudad y se había convertido en un hombre rico porque había estafado a la gente recogiendo más impuestos del que debían y quedándose con parte de el dinero. ¡Las personas no podían creer que Jesús fuera al hogar de un hombre como Zaqueo!

Zaqueo sabía que había engañado a las personas y cuando llegó con Jesús a su casa, le confesó a Jesús que estaba arrepentido de haberse comportado mal. Le dijo: “Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de lo que tengo, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.” Debido a que Zaqueo estaba arrepentido por lo que había hecho y confesado su pecado, Jesús le perdonó y dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa.” Sí, ¡Zaqueo era un hombre pequeño con un problema grande: el pecado! Pero conoció a Jesús y su vida fue transformada. No importa si eres bajito o alto; cuando te encuentres con Jesús, tu vida será transformada también.

Padre nuestro, el encontrarnos con Jesús es una experiencia que cambia y transforma nuestra vida. Gracias por tu amor y perdón. Amén.

Un periscopio

Actividades grupales interactivas
Página para colorear
Crucigrama
Palabras secreto
Silueta de palabra
Sopa de letras
Boletín para niños (PDF)

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