¿Quién es el más importante de todos?


Traducción de Zulma M. Corchado de Gavalda


Tema: Somos llamados a testificar de la Luz.

Objetos: Un bate y una bola de beisbol.

Escritura: "Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado." Juan 1:27

¿Te has imaginado alguna vez cómo sería si fueras el mejor cantante del mundo o el mejor atleta del mundo? ¿Has pensado cómo sería el escuchar los gritos de alegría de las personas que te estuvieran viendo?

Escuché una historia acerca de un niñito que caminó hacia el patio usando su gorra de beisbol y cargando su bate y bola. "Soy el mejor bateador del mundo", decía. Tiró la bola al aire, impulsó su bate y falló. "Strike uno", gritó.

Recogió la bola y repitió: "Soy el mejor bateador del mundo". Tiró la bola al aire, impulsó su bate y falló de nuevo. "Strike dos", dijo.

El niño miró a su bate y bola, se arregló su gorra y dijo nuevamente, "Soy el mejor bateador del mundo". Por tercera vez tiró la bola al aire, impulsó su bate y falló nuevamente. "Strike tres".

El niño recogió la bola, la miró y grito a todo pulmón: "Soy el mejor lanzador del mundo".

Creo que cada uno de nosotros en alguna ocasión hemos tenido sueños de ser el mejor de todos. En esta mañana deseo contarles acerca un hombre que no tenía deseo alguno de que otros pensaran que era el mejor, de hecho quería asegurarse de que todos supieran que no era el mejor. Su nombre era Juan.

Juan era muy popular en su tiempo y las personas viajaban por millas por tal de verle y escucharle. Era tan popular que muchas personas comenzaron a pensar que puediera ser el Salvador que había sido prometido, o que por lo menos era Elías o uno de los grandes profetas que había revivido.

Juan le aseguró a las gentes que él no era el Cristo, ni siquiera uno de los profetas Les dijo que era tan sólo un hombre que había venido a hablarles de quien habría de venir y que realmente era el más importante de todos, "tanto que no soy digno de desamarrar sus sandalias," dijo Juan.

Quizás la gran mayoría de nosotros no llegará a ser el mejor de cualquier cosa, pero podemos, como Juan, dejarle saber a otros de el que vino, el más grande de todos. Podemos hablarles acerca de Jesús. ¡No creo que haya algo mejor que hacer, (ni más importante) que esto!

Oración: Querido Jesús, eres realmente el mejor. Durante esta época en la cual celebramos tu nacimiento, permite que podamos compartir gozosamente con otros el verdadero significado de la Navidad. Amén.

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