No vuelvo atrás

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Siguiendo a Jesús – Propio 16(21) Año B, Decimotercer Domingo después de Pentecostés
Objeto: Ninguno es necesario. (Puede jugar “Sigue al líder”).
Escritura: “¿También ustedes quieren marcharse? Señor, contestó Simón Pedro, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (Juan 6:67-69 – NVI).

Cuando era niño uno de mis juegos favoritos era “Sigue al líder”. ¿Lo has jugado alguna vez? ¡Desde luego que sí! “Sigue al líder” es un juego que divierte y es jugado por niños de todo el mundo. Las reglas son muy simples. Primero, se escoge a un/a líder. Después lo/la sigues dondequiera él/ella vaya y hacer lo que él/ella haga. Porque nadie quiere salirse del juego hay ocasiones donde se meten en charcos de agua, se suben por encima de una verja o se cuelgan de un árbol, si así lo hace el líder.

“Sigue al líder” es un tremendo juego, pero en nuestro diario vivir también seguimos a un líder. En la escuela, en la iglesia, en los deportes, en cualquier actividad que participemos, siempre habrá líderes. Cada día escogemos al líder que habremos de seguir.

Un día Jesús estaba enseñando en la sinagoga y le dijo al pueblo: “Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre.” Esta era una lección muy difícil de entender para algunas personas. Cuando lo oyeron, algunos dijeron: "Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?" Algunos dejaron de seguir a Jesús desde ese día.

Jesús sabía que muchas personas iban a quejarse y salir disgustadas, así que, dirigiéndose a los doce discípulos, les preguntó: “¿Desean marcharse ustedes también?"

Como era costumbre, Pedro contestó: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios.” Los discípulos habían contestado al llamado que Jesús les había hecho. No iban a volver atrás.

Hay una canción que algunos pueden conocer, titulada “He decidido seguir a Cristo.” Dice así:

He decidido seguir a Cristo;
He decidido seguir a Cristo.
He decidido seguir a Cristo.
No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

¿Has decidido seguir a Jesús? No siempre será fácil, pero una vez hayas decidido seguirlo, nunca desearás volver atrás.

Querido Jesús, nos has llamado a seguirte y te contestamos: “Sí, Señor, te seguiremos, no volveremos atrás, no volveremos atrás.” Amén.

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