Soy el número uno

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: ¿Cuál es el gran mandamiento? Propio 25 (30)
Objetos: Bola de fútbol o cualquier efecto deportivo que sea común en su área.
Escritura: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:36-39

¿A cuántos de ustedes le gustan los deportes? ¿Cuál deporte prefieren jugar? ¿Fútbol? ¿Baloncesto? Quizás seas como yo cuando era de tu edad - mi deporte favorito era el que se estuviera jugando esa temporada. Como estamos en la temporada del fútbol, les quiero enseñar algo sobre el juego. Tienen que prestar mucha atención pues lo que les voy a decir es lo más importante del juego.

¿Creen que les voy a hablar de cómo hacer un bloqueo o de cómo le quitan la bola a otros? No, esas cosas son importantes, pero hay algo más importante todavía. Voy a hablarles sobre lo que debes hacer después de anotar. Porque ya sea ahora o más tarde, vas a anotar un gol y cuando logres hacerlo, deberás saber cómo celebrarlo.

Algunos jugadores hacen un baile especial. Otros comienzan a saltar en el aire chocando las manos con sus compañeros de juego. Pero no importa cómo celebres tu éxito, hay una cosa que debes incluir en tu celebración. Debes corres alrededor del campo haciendo el número uno con el dedo para que todos sepan que eres el número uno. Tu equipo puede estar perdiendo 40-7, pero ¡tú eres el número uno!

¿Sabes lo que creo? Creo que el problema mayor que existe en nuestro mundo en el día de hoy es ese. Todos pensamos que somos el número uno y que lo más importante en la vida es nuestra felicidad. Muy poco de nosotros pensamos en la felicidad de otros.

Un día le preguntaron a Jesús que cuál era el mandamiento más importante. Él dijo que era el amar a Dios con todo el corazón. Entonces añadió que después de eso lo más importante era amar a nuestros vecinos (semejantes) como nos amamos a nosotros mismos. Jesús no dijo que nos amáramos, pues el sabía que lo haríamos sin Él decirlo. Pero sí sabía que la única manera de nosotros amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos era si el amor más importante en nuestra vida era para Dios. Cuando amamos a Dios más que a nosotros mismos, entonces podremos amar a otros como nos amamos a nosotros mismos.

Amado Padre, ayúdanos a amarte con todo nuestro corazón y a amar a otros como nos amamos. En el nombre de Jesús oramos, amén. Amén.

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