Evitando el favoritismo

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Demostrar favoritismo es un pecado. - Propio 18 (23) Año B, Décimoquinto Domingo después de Pentecostés
Objetos: Una caja grande de crayolas.
Escritura: “Hermanos míos, la fe que tienen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no debe dar lugar a favoritismos. Hacen muy bien si de veras cumplen la ley suprema de la Escritura: Ama a tu prójimo como a ti mismo"; pero si muestran algún favoritismo, pecan y son culpables, pues la misma ley los acusa de ser transgresores” (Santiago 2:1, 8-9 - NVI).

Llegó la hora de ir a la escuela. ¡Es un momento tan excitante! Estaremos conociendo a nuevos chicos y aprendiendo muchas cosas nuevas. ¿Están listos? ¿Tiene todas las cosas que necesitan para la escuela? Una de las que muchos de ustedes van a necesitar es la caja de crayolas. Yo traje una caja de crayolas bien grande esta mañana.

Miren mis crayolas. Tengo muchas y son de diferentes colores y tamaños. Unas son puntiagudas y otras han perdido la punta. Algunas tiene unos nombres muy raros. Algunas son nuevas y otras ya hace tiempo que las tengo. El papel que cubre algunas de ellas es nuevo y limpiecito mientras que la de otras está viejo y sucio.

Tú y yo podemos aprender mucho de estas crayolas. Aunque son muy diferentes, todas caben muy bien en la misma caja. Esto nos da una idea de cómo debe ser la iglesia. Las personas que componen la iglesia son diversas en tamaños y colores, y algunas pueden tener un nombre que nos suene raro. Algunas son mayores y otras son jóvenes. Algunas son muy divertidos y otras no tanto. Algunas vienen en ropa muy bonita y nueva y otras pueden venir con ropa que puede estar algo gastada y no tan limpia.

Santiago, el hermano de Jesús, escribió en la Biblia que los seguidores de Jesús no debían demostrar favoritismo. Él dijo: “Mis amigos, si tienen fe en nuestro Señor Jesucristo, no tratarán a unas personas mejor que a otras. Supón que una persona rica, con ropa llamativa y anillos de oro, llega a una de vuestras reuniones. Y supón que una persona pobre vestida son ropa sencilla y gastada también viene. No debes darle el mejor asiento al que tiene la ropa llamativa y decirle al otro que se siente en el piso o se mantenga, al lado, de pie. Eso es lo mismo que decir que unas personas son mejores que los otras. Si tratas algunas personas mejor que a otras, has hecho mal y las Escrituras nos indican que has pecado.”

Debemos tener mucho cuidado de no demostrar favoritismo en nuestra iglesia. Todos somos hijos de Dios, independientemente que seamos ricos o pobres, o de distinto color. Como Santiago dijo: “Harás bien si obedeces la ley más importante en las Escrituras. Es la ley que nos ordena a amar a otros tanto como nos amamos nosotros mismos.”

Padre, ayúdanos a amarnos los unos a los otros como nos has amado, independientemente del color de nuestra piel o la cantidad de dinero que tengamos. En el nombre de Jesús oaramos. Amén.

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