Señalando con el dedo y tirando piedras

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Perdonando a otros como Cristo nos perdona
Objetos: Tu mano y suficientes piedras para darle una a cada niño
Escritura: "Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra" (Juan 8:7 - NVI).

Un día Jesús se levantó temprano y fue al templo. Como ocurría frecuentemente, un grupo de personas se acercó a Jesús el cual se sentó y comenzó a enseñarles. Mientras les enseñaba, algunos maestros de la ley trajeron a una mujer que había estado viviendo una vida de pecado y se la presentaron a Jesús. "Maestro", dijeron, "esta mujer fue sorprendida en un acto de pecado terrible. La ley de Moisés dijo que ella debe ser apedreada. ¿Qué opinas?" La Biblia nos dice que ellos estaban tratando de que Jesús cayera en una trampa y pudieran tener una razón para poder acusarle.

Jesús se inclinó y comenzó a escribir en la tierra con su dedo. Los hombres siguieron haciéndole preguntas a Jesús tratando de que comentara algo. Finalmente, Jesús se puso de pie y les dijo: "El que no tenga pecado, tírele la primera piedra," entonces se inclinó y continuó escribiendo en la tierra. Los hombres que acusaron a la mujer se miraron unos a otros y se alejaron.

Jesús se levantó y se dirigió a la mujer: "¿Dónde estén tus acusadores? ¿Ya nadie te condena?"

"Nadie," dijo la mujer.

"Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más."

¿Has visto a alguien haciendo algo malo y lo señalaste con tu dedo acusador? Creo que la mayoría de nosotros tendríamos que admitir que lo hemos hecho. Tenía un pastor que le gustaba decir: "Recuerden que cuando señalan acusando con un dedo a otra persona, hay tres dedos que les están señalando a ustedes." Trátalo. Señalen con su dedo a alguien y luego miren su mano. ¡Tres dedos estarán señalándoles!

Eso era lo que Jesús quería enseñar en la lección de hoy. Ninguno de nosotros es perfecto y debemos recordarlo cuando señalamos o tiramos piedras hacia otros. Tengo una piedrecita para cada uno de ustedes. Llévensela a su casa y pónganla en un lugar donde puedan verla cuando se sientan tentados a señalar las faltas de otra persona.

Padre, ayúdanos a tener la actitud perdonadora que Jesús nos está enseñando en nuestra lección de hoy. Es en el nombre de Jesús que oramos. Amén.

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