Una promesa cumplida

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: La historia de amor de Jacob y Raquel (Propio 12(17).
Objetos: Ninguno es necesario
Escritura: "Así lo hizo Jacob, y cuando terminó la semana nupcial de la primera, Labán le entregó a Raquel por esposa" (Génesis29:28-NVI).

¿Haz hecho alguna vez a alguna persona una promesa que no hayas cumplido? Quizás le prometiste a tu mamá que limpiarías tu cuarto, pero saliste a jugar y se te olvidó tu promesa. Puede ser que hayas hecho una promesa aún sabiendo que no tenías la menor intensión de cumplirla. Desafortunadamente, muchos de nosotros, en algún momento, hemos alguna promesa que no hemos cumplido.

La lección de hoy es acerca de la historia de amor de Jacob y Raquel, pero es también una historia acerca de hacer promesas y mantenerlas.

Nuestra historia es acerca de Jacob. ¿Recuerdas a Jacob, no es así? Jacob tuvo un sueño y en su sueño Dios le dijo: "Yo estoy contigo. Te protegeré por dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra. No te abandonaré hasta cumplir con todo lo que te he prometido."

En su viaje, Jacob conoció a una mujer hermosa llamada Raquel. Sé que puedes imaginarte cúan contento se puso Jacob cuando supo que Raquel era la hija de Labán, el hermano de su madre. Su padre le había dicho: "Cásate allá con una de las hijas de tu tío Labán". Su tío tenía dos hijas. Raquel era la más joven y tenía una hermana mayor llamada Lea. Jacob fue a la casa de su tío y preguntó si podía trabajar allí. Labán le dijo: "No vas a trabajar para mí gratis. Dime cuánto quieres ganar".

Jacob le dijo: "Me ofrezco a trabajar para ti siete años, a cambio de Raquel, tu hija menor".

Labán le dijo: "Es mejor que te la entregue a ti, y no a un extraño. Quédate conmigo".

Y Jacob trabajó siete años por Requel. Pero le parecieron como unos pocos días porque la amaba mucho. Después de siete años Jacob fue a Labán y le dijo: "Ya he cumplido con el tiempo pactado. Dame mi mujer para que me case con ella".

Así que Labán reunió a toda la gente del lugar e hizo una fiesta. Por la noche, él, tomando a su hija Lea, se la entregó a Jacob.

"¿Qué me has hecho?, gritó Jacob. ¿Acaso no trabajé contigo para casarme con Raquel? ¿Por qué me has engañado?"

"Es nuestra costumbre casar primero a la mayor y luego a la menor. Por eso, cumple ahora con la semana nupcial de ésta, y por siete años más de trabajo te daré la otra," contestó Labán.

Labán no era muy bueno cumpliendo sus promesas, pero Dios sí. Dios le prometió a Jacob que no lo dejaría solo y que haría todo aquello que le había prometido. Cuando Dios hace una promesa, sabes que LA CUMPLIRÁ. Dios desea que seamos fieles y cumplamos nuestra promesas, también.

Padre, has prometido el bien para tus hijos. Sabemos que podemos confiar que cumplirás tus promesas. Ayúdanos a ser fieles para mantener nuestras promesas. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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