Reflejando la Luz

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: La Vida Cristiana: Testificando - 3ro Domingo de Adviento (B-3)
Objetos: Un espejo y un linterna de baterías
Escritura: “Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo” (Juan 1:6-9 NVI).

¿Se han sentado afuera de la casa en un día soleado y usado un espejo para reflejar la luz del sol? Si uno de ustedes coge esta linterna de mano y prendida la dirige hacia mí, les enseñaré lo que quiero decir. ¿Ven?, al brillar la luz sobre mí, cojo el espejo y puedo reflejar la luz para que brille en ustedes. Yo no soy la luz, sólo estoy dejando que mi espejo refleje la luz en ustedes. Para poder reflejar la luz en ustedes, hay dos cosas que tengo que tener en consideración las cuales soy muy importantes.

• Primero, tengo que mantener el espejo de cara a la luz. Si me viro y no estoy de frente a la luz, no puedo reflejarla.

• En segundo lugar, tengo que asegurarme de que nada se interponga entre la luz y yo. Si eso ocurre, no puedo reflejar la luz.

La Biblia nos dice que “Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo” ¿Quién crees tú que es la luz verdadera de la cual la Biblia decía que iba a venir al mundo? Jesús. Jesús es la luz del mundo.

Tú y yo necesitamos ser como Juan. La Biblia dice que tenemos que permitir que nuestra luz brille, pero necesitamos recordar que “nuestra Luz” es Jesús. No somos la luz, somos tan sólo espejos que reflejamos Su luz. Si vamos a reflejar la luz de Jesús, debemos recordar dos cosas:

• Debemos mantener nuestro rostro de frente a Jesús.

• Debemos asegurarnos que nada se interpone entre Jesús y nosotros.

Cuando recordemos esas dos cosas, reflejaremos Su luz al mundo entero.

Querido Jesús, deseamos reflejar tu luz en el mundo. Ayúdanos a mantener nuestro rostro delante de tí y a permitir que nada se interponga entre Tu y nosotros. Amén.

Actividades grupales interactivas
Página para colorear
Crucigrama
Palabras secreta
Sopa de letras
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