Corre la Carrera

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Corre la carrera aún frente a los obstáculos. Propio 15 (20) Año C
Objetos: Un trofeo o una medalla
Escritura: "Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios" (Hebreos 12:1-2 - NVI).

Nuestra lectura bíblica de hoy dice: "Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante."

¿Has participado en una carrera? ¿Ha ganado alguna medalla o algún trofeo por haber participado en una carrerra? Es sumamente excitante el participar de una carrera y escuchar las voces de las personas que están observando mientras animan a los corredores. Es muchísimo más excitante si ganas una medalla o un trofeo.

Hace varios años atrás, cuando las Olimpiadas se llevaron a cabo en Barcelona, España,el mundo entero vio uno de los momentos más grande en la historia olímpica. Derek Redmond, un joven de Gran Bretaña, había estado soñando toda su vida en ganar la medalla de oro en la carrera de los 400 metros. Había trabajado fuertemente para lograr ser parte de las olimpiadas y su sueño estaba a su alcance. Estaba en las semifinales y corriendo la carrera de su vida. Podía ver la línea final frente a él al dar la última curva. De momento sintió un dolor intenso en la parte trasera de su pierna y cayó en la pista con un músculo de su pierna derecha roto.

Mientras los asistentes médicos corrían hacia él, Derek luchaba por ponerse en pie. Comenzó a saltar en una sola pierna hasta la línea final. De momento, un hombre salió de las gradas, empujó a un lado al guardia de seguridad y corrió al lado de Derek. Era Jim Redmon, el padre de Derek. "No tienes que hacer ésto", le dijo a su hijo. "Sí, tengo que hacerlo", dijo Derek. "Entonces lo terminaremos juntos",dijo su padre.

Y así lo hicieron. Se mantuvieron en el carril de Derek hasta llegar al final. Al principio, la multitud observaba en silencio. Luego se pusieron de pie y comenzaron a vitorear y a llorar.

Derek Redmond no ganó la medalla de oro, pero salió de allí con la memoria increíble de un padre amoroso que, cuando él vió a su hijo en dolor, dejó su lugar en las gradas para ayudarle a terminar la carrera.

De eso es que se trata nuestra lección bíblica de hoy. Nos enseña que la vida es como una carrera que está frente a nosotros. Puede que tengamos que enfrentarnos a los obstáculos y luchar, pero tenemos una gran multitud de testigos que nos está animando. Tenemos un Padre Celestial que nos ama y nos ayudará cuando sintamos fuertemente el dolor. Tenemos un Salvador que dejó su lugar celestial para venir a la tierra a enseñarnos como correr la carrera. Si fijamos nuestros ojos en él, ¿cómo no terminar la carrera?

Amado Padre, a veces la vida es difícil. Ayúdanos a mantener nuestros ojos en tí y a correr la carrera que tenemos frente a nosotros. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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