Seguro en sus manos

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Nadie nos puede arrebatar de la mano de nuestro Padre  (Pascua 4-C)
Objetos: Un pedazo de cuerda (soga).
Escritura: “Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar” (Juan 10:27-29 -NVI).

¿Has competido alguna vez en el juego de la soga? Es bien divertido, ¿no es así? He traído un pedazo de soga en esta mañana y pensé que sería divertido hacer una competencia del juego de la soga. Yo en contra de todos ustedes. Primero, necesito un oponente. Dejame ver, ¿quién cree que me puede ganar en este juego? (Escoja a uno de los niños para ser su oponente). Aguantaré este lado de la soga y “Juanito” aguantará el otro. Cuando diga: ¡Ya!, ambos tiraremos de la soga y cada uno tratará de forzar a la otra persona a cruzar esta línea que está en el piso. ¿Estás listo? Uno, dos, tres, ¡YA! (Deje que el juego siga durante un ratito antes de halar al niño hasta que cruce la línea).

¡Gané!, ¡Gané! (Tal vez pueda celebrar chocando las manos mientras están en alto antes de seguir la lección). Yo sé que algunos de ustedes probablemente estén pensando: “¡Claro que ganaste! Tú eres más grande y más fuerte que cualquiera de nosotros.” ¿Sabes qué? ¡Estás en lo correcto! No estábamos bien nivelados.

En la lección bíblica de hoy, un grupo de personas se arremolinaron alrededor de Jesús. Le preguntaron si debían creer que él era el Mesías. Jesús les dijo que aquellos que creyeran en él tendrían vida eterna y que nunca morirían, ya que nadie les puede arrebatar de su mano. ¿Quién desearía arrebatarle o quitarle a Dios sus hijos de Dios de su mano? Así es, ¡Satanás! Es como si hubiese una guerra de sogas entre Jesús y Satanás.

La Biblia nos dice que el diablo está rondando como un león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). Él desea destruirnos, pero si ponemos nuestra fe y confianza en Dios, él nos cuidará y nos mantendrá seguros en la palma de su mano. Satanás tratará de arrebatarnos de su mano, pero Jesús dijo: “Dios es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. El Padre y yo, uno somos.”

¿No es fantástico el saber que estamos seguros cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios? Como el Apóstol Pablo le dijo a Timoteo: “Sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado” (2 Timoteo 1:12-NVI). Nadie nos puede arrebatar de él, ¡ni siquiera Satanás! ¡No es una pareja adecuada para nuestro Dios!

Amado Padre, ponemos nuestras vidas en tus manos. Sosténnos y protégenos del maligno. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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