Buscando a los perdidos

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Jesús vino a buscar y a salvar lo perdido. (Propio 19 (24) Año C.)
Objetos: Una sortija de valor (¡Puede ser una sortija de matrimonio!)
Escritura:

"¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?" (Lucas 15:8 RVR1960)

Todos hemos perdido algo en algún momento u otro. Sentimos malestar al descubrir que se nos ha perdido algo, especialmente algo que sea muy importante para uno. En esta mañana les hablaré de un hombre que perdió una sortija, una sortija muy preciada para él.

Un día, una familia fue a un lago en la tarde para gozar de un pasadía. El padre y su hijo caminaron hacia la orilla del lago; allí se sentaron sobre un tronco y se quitaron los zapatos. El papá también se quitó su reloj y sortija y los puso en uno de sus zapatos. Se divirtieron mucho salpicando y jugando en el agua. Cuando llegó el momento de regresar a su casa, el papá se sentó en el tronco y se puso sus zapatos y el reloj. Ni siquiera notó cuando su sortija se salió del zapato y cayó en el piso. Pusieron todo lo que habían llevado para el pasadía en el carro y se fueron a su casa.

A la mañana siguiente la familia se levantó y fue a la iglesia. Mientras el pastor estaba predicando, el papá miró sus manos y se percató que no tenía puesta su sortija. Al principio pensó: "Debo haber olvidado ponerme mi sortija cuando me preparaba para venir a la iglesia." Pero luego recordó que se había quitado la sortija mientras estuvieron jugando en el agua el día anterior. Tan pronto salieron de la iglesia, se montaron en el carro y condujeron hacia el lago. En su mente el papá pensaba: "Sé que jamás veré mi sortija." Cuando llegaron al lago, él saltó del carro y corrió hacia la orilla. Para su asombro, cuando miró cerca del tronco donde se había sentado a quitarse sus zapatos, ¡allí estaba su sortija!

Como puedes imaginarte, ¡el hombre estaba encantado de haber encontrado su sortija! Por varias semanas estuvo contándole a todos los que veía de cómo había perdido su muy preciada sortija ¡y cómo la había encontrado!

En nuestra lección bíblica de hoy, Jesús relató la historia de una mujer que había perdido algo. La historia se llama "La parábola de la moneda perdida" y dice así...Supón que una mujer tiene diez monedas de plata y pierda una. ¿No prendería una luz, barrería la casa y buscaría con mucho cuidado hasta que la encuentre? Cuando la encuentre, llamará a sus amistadas y les dirá: "Gócense conmigo pues he encontrado mi moneda perdida." De la misma manera, habrá gozo en la presencia de los ángeles de Dios cuando un pecador se arrepiente.

¿Por qué contó Jesús esta historia? Muchos líderes religiosos de su día criticaban a Jesús porque se asociaba con pecadores. ¡Hasta comía con ellos! ¡También visitaba sus casas! Jesús deseaba que los líderes religiosos entendieran que él vino a buscar y salvar a aquellos que estaban perdidos. También deseaba hacerles saber claramente que del mismo modo que nosotros nos alegramos al encontrar algo que hemos perdido, así todos los que están en el cielo se alegran cada vez que alguien se arrepiente de su pecado y comienza a obedecer a Dios.

Amado Padre, te damos gracias porque Jesús vino a buscar y a salvar a los perdidos. Gracias por las parábolas que contó para recordarnos que te pertenecemos. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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Palabras secretas
Sopa de letras
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