El Rey Servidor

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Para ser como Jesús no hay que vivir como un rey, sino como un servidor.
Objetos: Una corona (la conseguí en una tienda de productos educativos, pero usted puede hacer una de cartulina).
Escritura: “La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos” (Filipenses 2:5-7 – NVI).

Todos reconocerán el objeto que tengo hoy. Es una corona. Muchos de los maestros en la escuela donde trabajo usan una corona similar a ésta. Cuando un estudiante celebra su cumpleaños, ese estudiante usa la corona y el “rey o reina del día”. El ser rey o reina conlleva muchos privilegios. Por ejemplo, siempre eres el primero en la línea cuando tu clase vaya a algún lugar ese día; tú eres el que dirige al grupo al recreo, a la biblioteca, a educación física y a música; hasta eres el primero en línea para ir al comedor. El rey o reina del día tanbién hace otras cosas especiales como llevar el cartapacio de asistencia a la oficina ese día. Uno se siente muy bien como rey o reina del día porque los demás estudiantes se fijan en tí y desean poder hacer lo que tú estás haciendo. Todos los estudiantes de tu clase desean que llegue el día en que puedan usar la corona.

¿Deseas ser un rey o reina en la vida real? Un rey o reina usualmente vive en un palacio y tiene mucho dinero, oro y plata y joyas. Están rodeados de sirvientes que consiguen todo lo que ellos desean. Todos admiran a los reyes. ¿Deseas ser tratado como un rey o reina todos los días de tu vida?

Hoy deseo contarles de un rey que se quitó su corona y dejó su trono para convertirse en un sirviente, en un servidor. Ese Rey es Jesús. La Biblia nos dice que Jesús puso a un lado su naturaleza divina y vino a la tierra a ser un servidor. Cuando Jesús estaba en la tierra, él dedicó su vida a servir a otros. Sanó a enfermos, alimentó a los que tenían hambre, fue amigo de los que necesitaban uno. Jesús nunca vivió en un palacio. No tenía dinero, ni oro ni plata y no tenía joyas. La única corona que usó mientras estuvo en la tierra fue una corona de espinas.

Si te preguntara si deseas ser como Jesús, probablemente dirías que “Sí”, pero esa no es la pregunta de esta mañana. La pregunta de hoy es “¿Qué te gustaría ser: un servidor o un rey?” Jesús escogió ser un servidor. Si queremos ser como él, tenemos que escoger ser lo que él fue.

Querido Jesús, nuestro Rey y servidor, ayúdanos a seguir tu ejemplo. Ayúdanos a escoger el amar y servir a otros. Amén.