Juntos como uno

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Jesús ora por sus discípulos. 7mo Domingo de Pascua, Año A
Objetos: Un puñado de palitos que puedan ser rotos de uno en uno, pero que cuando estén juntos, no se puedan romper.
Escritura: "Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros" (Juan 17:11 – NVI).

Estoy buscando alguien que sea bien fuerte para que me ayude en esta mañana. ¿Quién desea ayudarme? (Si no hay voluntarios, escoja uno). Tú me pareces bastante fuerte. ¿Crees que puedes romper este palito? (Entrégale un palito que el niño pueda romper fácilmente). ¡Uau! ¡Tú eres fuerte! Rompiste fácilmente ese palito. Veamos si puedes romper estos que están unidos. (Entréguele el puñado de palitos. Después de darle tiempo para que los rompa, continúe con el sermón.)

Los palitos en este manojo son iguales al palito que se rompió fácilmente. Sin embargo cuando están juntos, son mucho más fuerte que cuando están separados. Aún la persona más fuerte que está aquí en esta mañana no podría romper este manojo de palitos.

Estos palitos nos enseñan una lección muy importante sobre la iglesia. Algunas veces cuando pensamos en la iglesia, creemos que es un edificio para venir a adorar, pero la iglesia no es un edificio. La iglesia está formada por hombres, mujeres, niños y niñas que ha decidido seguir a Jesús. Tú, yo, todas las personas que estamos aquí, todos nosotros, somos la iglesia.

Algunas personas dicen: "Puedo ser un cristiano sin ir a la iglesia", y eso puede ser verdad, pero nosotros solos no somos muy fuertes. Cuando Satanás trata de tentarnos para que hagamos algo que sabemos que está mal, puede ser muy difícil resistirlo si tratamos de hacerlo solos. Pero si estamos junto a otros que siguen a Jesús, ellos serán una fuente de fortaleza y aliento. Seremos mucho más fuertes que si estamos solos.

Un día, Jesús se alejó para orar. Oró por sus discípulos porque sabía que ellos tendrían que vivir en el mundo y que iban a ser tentados por las cosas malas del mundo. También sabía que si sus discípulos podían llegar a ser uno, ellos serían mucho más fuertes que si se mantenían como individuos. Así que oró y le pidió a Dios que los protegiera y les ayudara a ser uno, como Él y su Padre eran uno.

Cuando Satanás te tiente a hacer cosas que sabes que están mal, recuerda la lección de los palitos…hay fortaleza en la unidad.

Padre, protégenos y ayúdanos a ser uno con los demás creyentes, tal como tú lo eres con Jesús. Amén

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