Tomando el estrado

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Siendo un testigo de Jesús. Tercer Domingo de Pascua.
Objetos: Una Biblia
Escritura: “Esto es lo que está escrito”, les explicó: “que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día, y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas” (Lucas 24:46-48 – NVI).
¿Sabes lo que es ser un testigo? Un testigo es una persona que testifica en corte. Puede ser una persona que ha visto un accidente, o un crimen o a la cual se le pide que testifique acerca del carácter de una persona conocida. Puede ser que la persona desee testificar voluntariamente o que haya recibido una orden de la corte pidiéndole que vaya a testificar.

Aún si nunca has sido un testigo, probablemente hayas visto en las películas o presentaciones por televisión que una persona tenga que ir al estrado a testificar. (Pídale a uno de los niños que ponga su mano en la Biblia como si fueran a testificar en corte). Al testigo se le puede pedir el que ponga su mano izquierda en la Biblia, levantar su mano derecha y contestar la pregunta: “¿Jura usted que el testimonio que va a presentar es la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad, así le ayude Dios?” Después de contestar “Sí”, al testigo se le hacen preguntas acerca de lo que él o ella ha visto o sabe sobre del caso y que pueda ayudar al jurado tomar un decisión. Si alguna vez se te pide testificar en corte, no es algo para preocuparte. Todo lo que tienes que hacer es decir lo que has visto o sabes que es verdad.

En nuestra lección bíblica de hoy, Jesús estaba hablándole a sus discípulos después de haber resucitado. Los discípulos no entendían todavía la resurrección; y aunque ellos podían verle y hablar con él, pensaban que pudieran estar hablando con un espíritu. Ellos estaban un algo atemorizados.

“¿Por qué tienen miedo y duda en sus mentes?”, Jesús les preguntó. “Miren mis manos y mis pies. Tóquenme. Un espíritu no tiene carne ni huesos como yo”. Entonces les preguntó: “¿Tienen algo de comer?” Ellos le dieron un pedazo de pescado y él lo tomó y se lo comió para probarles que no era un espíritu. Después de todo, un espíritu no come alimentos.

Jesús ayudó a los discípulos a entender las Escrituras. Se las explicó diciendo: “Está escrito que el Mesías tenía que morir, y resucitar al tercer día, y que en su nombre se anunciará a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. Comenzando desde Jerusalén, ustedes deben dar testimonio de estas cosas (versión Dios Habla Hoy).

Jesús nos ha llamado a ti y a mí a ser testigos. No hay razón para tener temor a testificar. Lo que Jesús desea es que compartamos con otros lo que él ha hecho por nosotros. Desea que le digamos a otros como él ha cambiado nuestra vida y también de cómo murió y resucitó para que podamos tener la vida eterna.

¿Qué crees? ¿Estás dispuesto a ir al estrado de testigos por Jesús?

Padre Celestial, estamos agradecidos de que Jesús vino a lavar nuestro pecado y darnos vida eterna. Deseamos ser testigos fieles de lo que ha hecho por nosotros. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

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