Son preciosos a su vista

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Aprendiendo a amar como Jesús amó. Tiempo Ordinario 21 (26) - 19no Domingo después de Pentecostés, Año B
Objetos: Una esterilla (alfombra) de bienvenida
Escritura: “Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: ‘Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos’” (Marcos 10:13-14 – NVI).

¿Has visto alguna vez uno de estos? ¿Sabes como se llaman? Se llaman las esterillas o alfombras de bienvenida. Frecuentemente las ponemos al frente de la puerta de entrada de nuestra casa. ¿Cuál es el verdadero propósito de ésta? Creo que a veces significa “Por favor, límpiate los pies antes de entrar en mi casa”, pero la palabra bienvenido realmente significa el saludar a alguien en una forma calurosa y amigable. Cuando alguien viene a nuestra casa, ¿lo hacemos sentir bienvenido? ¿Qué si es una persona con un color de piel distinto al nuestro? ¿Y si es una persona que no se viste tan bien como nosotros?

Algunas veces me pregunto si la gente se siente bienvenida cuando viene a nuestra iglesia. Si viniera una persona que vive en la calle porque no tiene un hogar, ¿se sentirá bien? Las personas de diferentes razas, ¿se sentirán bienvenidas en nuestra iglesia? Esta es una pregunta que puedes desear contestar. ¿Sienten los niños que son bienvenidos en la iglesia? ¿Qué pasa si no se saben comportar en el servicio de adoración? ¿Y si se pasan notitas y cuchichean con sus amigos? ¿Qué ocurre si se mueven y no se están quietos e interrumpen nuestra adoración?

Esto no es nada nuevo. Aún en el tiempo de Jesús vivían algunas personas a las cuales no se le hacían sentir bienvenidas. Para más, los propios discípulos de Jesús a veces no entendían que todos eran bienvenidos al Reino de Dios. Un día Jesús estaba enseñando y las personas comenzaron a traerle niñitos para que Él los tocara. Los discípulos criticaron a los padres y les dijeron que dejaran de traerle sus niños a Jesús. Cuando Jesús escuchó lo que los discípulos estaban diciendo, se molestó. “¡Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan!”, Jesús dijo. ‘’El reino de Dios le pertenece a quienes son como estos niñitos. Todo el que sea como uno de estos niños entrará”. Entonces Jesús tomó a los niños en sus brazos y los bendijo.

¡Qué cosa tan tremenda! Jesús realmente sabía cono hacer que un niño se sintiera bienvenido, ¿no es así? ¿Puedes imaginarte cómo posiblemente se sentirían esos niños cuando sintieron los brazos de Jesús alrededor de ellos y los bendijo. ¿No debiéramos tú y yo hacer como Jesús hizo y que ayudar para que todos nos sintiéramos bienvenidos?

Amado Padre, deseamos aprender la lección que Jesús nos enseñó. Ayúdanos a hacer que todos, desde el más joven hasta el más viejito, se sientan bienvenidos en nuestros hogares, en nuestra iglesia, en nuestras escuelas y en nuestro círculo de amistades. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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