Cruzando aguas profundas

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: No tengas temor, Dios está allí. 1er domingo después de Epifanía (Año C).
Objetos: Un par de flotadores.
Escritura: “No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas” (Isaías 43 1b-2a –NVI).

¿Sabes nadar? Algunas personas usan flotadores como estos para mantenerse a flote cuando comienzan el proceso de aprender a nadar. Para algunos el aprender a nadar puede ser una experiencia de mucho temor. Sienten tanto temor de ahogarse que no desean dejar el lado llano de la piscina, y si lo hacen, desean estar cerca de uno de los lados, y más aun, agarrados al mismo. El único problema es que no se puede aprender a nadar con los pies en el fondo de la piscina o con las manos agarrándose al lado de la piscina.

Escuché una historia acerca de un niño que deseaba aprender a nadar, pero tenía temor de que pudiera ahogarse. Un día, llegó un nuevo instructor de natación a la piscina. Las lecciones de natación dadas por este instructor eran exactamente lo que el niño necesitaba. Él sabía que el niño tenía miedo de ahogarse, así que al comenzar la lección, y el niño tratar de nadar, el instructor caminaba a su lado, poniendo su mano debajo de la barriguita del niño. Su mano era como una red de seguridad en la mente del niño. Él sabía que no tendría nada que temer porque su instructor estaba allí para evitar que se ahogara.

En ocasiones la vida puede ser muy parecida al aprendizaje de natación. Puede ser muy temerosa. Habrá ocasiones en que estaremos en situaciones inciertas y podemos sentir temor pensando que es más de lo que podemos resistir. Al igual que el muchacho que se agarra del borde de la piscina, nosotros deseamos agarrarnos de aquellas cosas que nos dan seguridad.

No hay razón por la cual sentir temor. Al igual que la mano del instructor de natación estaba allí para evitar que el niño se ahogara, tenemos la promesa de Dios de que él estará allí con nosotros cuando estemos en aguas profundas. Escuchen su promesa: “No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas”.

Hoy es el primer domingo de un nuevo año. Es el momento de un nuevo comienzo. Es excitante, pero puede ser también inseguro. Al encararte a nuevas situaciones en este año que comienza, deja que la mano de Dios te sostenga. Él siempre estará ahí para tí y no te fallará.

Querido Padre, mientras nos enfrentamos a situaciones no conocidas para nosotros en este nuevo año, ponemos nuestras vidas en tus manos. Reclamamos tu promesa de que estarás con nosotros. Amén.

Página para colorear
Espiral
Completa de los espacios
Sopa de letras

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