¡Qué pesca!

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Jesús llama a sus discípulos a ser pescadores de hombres. (Epifanía 5-C)
Objetos: Equipo de pesca
Escritura: “No temas; desde ahora serás pescador de. Hombres”, le dijo Jesús a Simón (Lucas 5:10 – NVI).

¿Te has preguntado alguna vez por qué a tantas personas les gusta ir de pesca? Hay muchas razones por las cuales las personas van de pesca. Algunas van porque les gusta comer pescado y el pescarlo le sale más barato que comprarlo en la tienda de comestibles. Para otros la pesca puede ser su pasatiempo. Les da la oportunidad de salirse de su rutina diaria y tener un tiempo de descanso y relajación. He oído a algunas personas decir que no les importa el coger o no un pez ya que gozan de salir a pescar. Yo nunca sería parte de ese grupo. Cuando voy de pesca, espero lograr coger un pez. De hecho, deseo coger muchos peces y ¡deseo hacerlo ahora mismo!

¿Sabes?, la Biblia nos dice mucho acerca de la pesca. La razón de esto es que los primeros discípulos que Jesús llamó fueron pescadores. Ellos no pescaban por diversión o relajación, no era un pasatiempo para ellos. Pescaban porque ese era el modo de ganarse su sustento. ¿Crees que les importaba si cogían peces o no? ¡Claro que sí les importaba!

La lección Bíblica de hoy es acerca de uno de los viajes de pesca de los discípulos. La historia comienza con la predicación de Jesús en la orilla del mar de Galilea. Había un gentío alrededor de él que lo apretujaba acercándose más a él para poder escucharlo mejor. Jesús vio dos barcas vacías que estaban cerca de la orilla donde los pescadores estaban lavando sus redes, subió a una de ellas y le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la alejara un poco de la orilla. Entonces Jesús se sentó en la barca y predicó desde allí a las personas.

Cuando Jesús hubo terminado su enseñanza, le dijo a Simón: “Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.”

Simón le contestó: “Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero, como tú me lo mandas, echaré las redes nuevamente.” Esta vez las redes estaban tan llenas de peces que comenzaron a romperse. Una llamada pidiendo ayuda hizo que sus compañeros de la otra barca se acercaran. Pronto ambas barcas estaban tan llenas de peces que comenzaron a hundirse.

Cuando Simón vio lo que aconteció, estaba maravillado y tal vez con temor al estar en la presencia de alguien con tanto poder. Cayó de rodillas delante de Jesús.

Jesús le dijo: “No hay nada que temer. De ahora en adelante serás pescador de hombres y mujeres.”

Cuando llegaron a la orilla, pusieron sus barcas en la arena, las dejaron, aún con las redes, y siguieron a Jesús.

¿Qué significaba Jesús al decir que ellos estarían pescando hombre y mujeres? Naturalmente no quería decir que ellos les tirarían redes a las personas. Lo que significaba era que tal como ellos habían traído peces a sus barcas, ahora traerían personas al Reino de Dios. Jesús desea que tú y yo seamos pescadores de personas también. Eso quiere decir que tendremos que contarles a otras personas acerca de Jesús para que ellos puedan conocerle y ser sus seguidores también.

Padre celestial, tal como Jesús llamó a sus primeros discípulos a pescar personas, también nos ha llamado a compartir con otros acerca de su amor para que podamos traerlos al Reino. Ayúdanos a ser fieles para llegar a ser pescadores de personas. Amén.

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