¿Qué hay en tu corazón?

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Dios mira lo que hay en nuestro corazón, no en nuestra cartera. (Tiempo Ordinario 27(32), 24to Domingo después de Pentecostés)
Objetos: Varias monedas de distinto valor y tamaño y una bolsa de monedas de menor valor para darle a los niños.
Escritura: “Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:44 - NVI).

Me encanta caminar por el vecindario donde vivo. A veces en mi caminata, me encuentro una moneda en la calle. Si es un centavo (moneda de menor valor en mi país), puede ser que no me moleste en parar y recogerlo. Después de todo, un centavo no vale mucho. Si encuentro otra moneda que valga más que un centavo, probablemente pare, la recoja y la ponga en mi bolsillo. Si tengo la suerte de encontrar un dólar, ¿crees que lo recogería? ¡Sabes que sí!

En ocasiones tú y yo miramos a otras personas y formamos una opinión acerca de cuánto dinero tienen. Si hay un niño en tu clase, en la escuela, cuyos papás tienen mucho dinero, ¿lo tratan diferente o mejor que a los demás del salón? Si hay alguien que no tiene tanto y no puede vestir ropas bonitas o zapatos tan caros ni tener materiales tan buenos, ¿son tratados diferentes de aquellos que tienen mucho dinero? Cuando vemos a un indigente (una persona que no tiene hogar) en la calle, ¿lo miramos igual que a una persona que vive en una casa grande y bella?

En la lección de hoy, vamos a ver la manera en que Jesús mira a las personas y esperamos que también cambie la manera en que nosotros miramos a las personas.

Un día, Jesús y sus discípulos estaban sentados en el templo, observando a las personas mientras echaban su dinero en la caja de las ofrendas. Mientras observaban vieron algunos que eran ricos poner grandes cantidades de dinero Los discípulos estaban muy impresionados con las ofrendas que la gente rica daba. Entonces apareció una viuda pobre. Ella echó una cantidad pequeña en la caja. Cuando Jesús la vio, llamó a sus discípulos y les dijo: “Esta viuda pobre ha dado más que todo lo que los otros han dado. Ellos han dado una parte pequeña de lo que les sobraba, pero ella, pobre como es, ha dado todo lo que tenía.”

Cuando damos nuestras ofrendas de dinero, tiempo o talento a Dios, él no compara nuestras ofrendas con la de otras personas. En realidad, algunos tenemos más tiempo o dinero que otros. Dios mira lo que tenemos y también la actitud que tenemos al dar. Cuando le damos al Señor con un corazón generoso y agradecido, él se siente complacido y contento con nosotros. Me alegro que Dios no nos juzgue por la cantidad de dinero que tenemos o damos. ¿Y tú?

Hoy les voy a dar un centavo a cada uno. Este centavo es para recordarles que a los ojos de Jesús, eres tan importante como alguien con un millón de dólares. Espero que también sirva para recordarles que debemos mirar a otros de la misma manera que Jesús nos mira.

Padre Celestial, estamos agradecidos que tú nos juzgas por lo que está en nuestro corazón y no en nuestra cartera. Oramos para que miremos a otros de la manera en que tú nos miras. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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