Cuando necesitas una mano que te ayude

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Jesús camina sobre las aguas (Tiempo Ordinario 14 (19))
Objetos: Algunas cosas en las cuales los niños puedan necesitar ayuda.
Escritura: “En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándole, le reprendió: ―¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mateo 14:31 - NVI).

¿Ha habido algún momento en tu vida en la cual hayas necesitado que alguien te ayude? ¡Desde luego que lo ha habido! ¿Puedes acordarte de una ocasión? (Dele tiempo a que respondan y luego continúe). Cuando comenzaste a amarrarte tus zapatos ¿necesitaste ayuda? Probablemente haya sido tu mamá quien te ayudó, ¿no es así? Pacientemente trabajó contigo hasta que finalmente lo pudiste hacer tú solo. Y ¿qué de la vez en que te dieron tu primera bicicleta? ¿No corrió tu papá al lado tuyo y te agarraba mientras le dabas a los pedales? Cuando comenzaste a leer, ¿tomaste un libro y saliste leyendo? Desde luego que no, alguien, probablemente una maestra, te ayudó mientras aprendías a leer. ¿Alguno de ustedes han necesitado ayuda a cómo jugar balompié? Siempre habrá algún momento en que necesitarás una mano que te ayude, ¡aún cuando hayas crecido!

La lección bíblica de hoy trata de cuando los discípulos de Jesús, especialmente uno llamado Simón Pedro, necesitó una mano que le ayudara.

Había sido un día largo y de mucho trabajo para Jesús y sus discípulos. Después que los discípulos habían ayudado a Jesús a alimentar a más de cinco mil personas con solo cinco pedazos de pan y dos pescados, Jesús les dijo que se montaran en una barca y navegaran hacia el otro lado del lago. Entonces Jesús subió a la montaña para estar solo y orar.

Más tarde, mientras los discípulos se encontraban bastante lejos de la costa, un viento recio, fuerte, comenzó a soplar y las olas comenzaron a darle fuertemente a la barca y la movían de un lado a otro.

Poco antes del amanecer, Jesús fue a encontrarse con sus discípulos, caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron, quedaron aterrorizados. “¡Es un fantasma!”, dijeron.

Jesús les habló inmediatamente: “¡No tengan miedo! ¡Cálmense! Soy yo.”

Pedro dijo: “Señor, si eres tú, dime que vaya a ti caminando sobre las aguas.”

“Si, ven” le dijo Jesús.

Así que Pedro salió de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús. Pero luego comenzó a mirar a su alrededor, viendo las olas como se movían con el fuerte viento. Sintió miedo y comenzó a hundirse. “¡Señor, sálvame!”, gritó.

Jesús estiró su mano y cogió a Pedro. “¿Por qué dudaste?” Jesús le preguntó.

Puedes ver que aún un pescador mayor como Simón Pedro necesitó la mano de Jesús en su situación de caminar sobre el agua. Tú y yo podemos enfrentar algunas situaciones difíciles en nuestra vida, pero mientras mantengamos nuestros ojos puestos en Jesús, él siempre vendrá a ayudarnos.

Padre, ayúdanos a recordar que siempre estás ahí para darnos una mano de ayuda cuando sea necesario. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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