¿Quién, yo? ¡Yo no!

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: La tentación en el Jardín del Edén. (2do Domingo después de Pentecostés).
Objetos: Un envase para los panecillos
Escritura: "Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?" (Génesis 3:11-NVI).

¿Tienen en su casa un envase para guardar los panecillos? Cuando yo era niño, siempre teníamos un envase para guardar los panecillos. En ocasiones, cuando llegaba de la escuela, encontraba a mi mamá horneando panecillos. Después que se enfriaban, ella llenaba el envase de los panecillos y me decía: "No comas pan antes de la cena pues te quitará el apetito." El saber que el envase estaba lleno de panecillos y que no me permitían comerlos antes de la cena, era una tentación muy grande.

Eso me recuerda un juego que jugábamos en la escuela. Se llama "¿Quién robó el pan de casa de Juan?" Nos sentábamos en un círculo, nos designaban un número, y decíamos una rima que suena así:

Líder: ¿Quién robó el pan de casa de Juan? #1 robó el pan de casa de Juan.
#1: ¿Quién, yo?
Líder: Sí, tú.
#1: Yo no.
Líder: Pues ¿quién?
#1: # 5 (o cualquier otro número) robó el pan de casa de Juan.
(Ahora contestaba el #5: ¿Quién, yo, y el #1 se pasaba a ser el líder.)

Repetíamos esta rima mientras uno acusaba a otro de haberse robado el pan de casa de Juan.

¿Sabes? Creo que este juego debe ser el más antiguo del mundo. Comenzó en el Jardín del Edén. Dios le hizo a Adán y Eva un jardín precioso para vivir. Les dijo que ellos podrían comer de cualquiera de los frutos de los árboles excepto del árbol que estaba en el medio del jardín.

Un día, Adam y Eva oyeron el paso del Señor Dios mientras caminaba en el jardín. Cuando lo escucharon, corrieron a esconderse. Dios llamó a Adán, "¿Dónde estás?"

Adán le contestó: "Te escuché y corrí a esconderme pues estaba desnudo".

"¿Quién te dijo que estabas desnudo?", preguntó Dios."'¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?"

"Fue esa mujer que me diste", le dijo Adán. "Ella me dio a comer del árbol que tú dijiste que no comiéramos".

Dios le dijo a la mujer: "¿Qué has hecho?"

"Fue la serpiente. Me engañó y comí", protestó Eva.

¿Te suena familiar? ¿Cuántas veces has escuchado a alguien, que ha hecho algo que no debía hacer, decir: "No es mi culpa, él me hizo hacerlo".

Cuando hacemos algo erróneo, no podemos correr a escondernos, no podemos echarle las culpas a otros. Dios es amoroso y perdonador. Si confesamos que hemos hecho mal, Dios nos perdonará.

Padre celestial, han habido momentos en los cuales te hemos desobedecido. Confesamos nuestros pecados y pedimos tu perdón en el nombre de Jesús. Amén.

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