Ganando el premio

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: El Reino de Dios tiene que ver con servicio y no con recompensas. (Tiempo Ordinario 24(29) - 21er domingo después de Pentecostés Año B)).
Objetos: Una cinta azul, una medalla dorada, un trofeo.
Escritura: “Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos” (Marcos 10:43-44 – NVI).

Como probablemente sepas, cada vez que hay una competencia, la persona que termina en primer lugar recibe una cinta azul. En ocasiones puede ganarse una medalla de oro o tal vez un trofeo como este. Uno se siente muy bien cuando es ganador, ¿no es así? Después de todo, has trabajado duro y es bueno escuchar el aplauso de otros cuando te dan el premio. Cuando alguien ve que tienes una cinta azul, una medalla de oro o un trofeo sabe que has hecho algo muy especial.

Juan y Santiago eran dos hermanos discípulos de Jesús. Ellos pensaban que se merecían un reconocimiento especial en el Reino de Dios. Ellos sabían que Jesús no repartía cintas azules, medallas de oro o trofeos, así que decidieron entre ellos cual era el honor especial que se merecían. Fueron a hablar con Jesús en privado. “Maestro”, dijeron, “deseamos pedirte un favor”.

“¿Qué desean?” Jesús les preguntó.

Contestaron: “Cuando estés sentado en tu trono glorioso, deseamos sentarnos en los lugares de honor al lado tuyo, uno a la derecha y otro a la izquierda”.

“No saben lo que están pidiendo”, les dijo Jesús. “¿Están dispuestos a sufrir como yo sufriré?”

“Oh, sí”, respondieron, “estamos dispuestos”.

“Puede ser que estén dispuestos a sufrir como yo sufriré. Pero no tienen derecho a decir quién se sentará a mi derecha o izquierda. Dios ha preparado esos lugares para aquellos que él haya escogido”.

No hay duda que Juan y Santiago se sintieran decepcionados por la contestación de Jesús y cuando los otros diez discípulos escucharon lo que ellos habían pedido, estaban furiosos. Después de todo, ellos se merecían el mismo honor que Juan y Santiago. Jesús escuchó toda la discusión y los llamó. “Ustedes han visto como los gobernantes de este mundo oprimen a todos y tan pronto tienen algo de poder, se le sube a la cabeza. No va a ser así con ustedes. Quienquiera que desee ser líder entre ustedes, debe ser el servidor. Quienquiera que desee ser el primero, deberá ser su servidor.

Así que como ven, el Reino de Dios no consiste en reconocimientos, alabanzas y lugares de honor. Es acerca de servicio a otros. Para darte cuenta de los que significa, todo lo que tienes que hacer es mirar la vida de Jesús. Él no vino a hacer servido, sino a servir, y dio su vida para que tengamos vida eterna. Este es el mayor premio que cualquiera pudiera tener.

Padre celestial, que nosotros, como Jesús, vivamos una vida de servicio a otros. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Actividades grupales interactivas
Página para colorea

Crucigrama
Completa los espacios
Palabras secreto
Sopa de letras
Boletín para niños (DOC) (PDF)